jueves, marzo 01, 2018

Una historia de asesinato y negación en Colombia



20 años después del asesinato de Jesús María Valle, abogado defensor de derechos humanos, se realizó ayer en Estados Unidos la publicación de ‘Aquí no hay muertos: Una historia de asesinato y negación en Colombia’.

Es un reportaje escrito por Maria McFarland Sánchez-Moreno, quien trabajó durante muchos años como investigadora de Colombia para Human Rights Watch, el cual revela la desgarradora violencia perpetrada por los grupos paramilitares que surgieron a finales de la década de los noventa. La investigación deja clara la implicación de las fuerzas militares, el paramilitarismo y el entonces gobernador de Antioquia, Álvaro Uribe, en la masacre de El Aro.

Al parecer, el dinero y el poder en un país como Colombia sirven de sustento a la impunidad. Han pasado 20 años de la muerte del abogado Jesús María Valle, quien fue asesinado en su casa en Medellín, luego de denunciar la incursión de paramilitares en su pueblo natal, Ituango, y El Aro, donde los paramilitares cometieron la masacre a pesar de que Valle y otras personas habían llamado a la Cuarta Brigada, a la Policía, la Gobernación, solicitando su apoyo y diciendo que sabían que los paramilitares estaban entrando a la zona y nadie los detendría.

Así lo explicó la autora en una entrevista con la Revista Semana: “Según han dicho testigos, se fijó una reunión en la Gobernación de Antioquia en diciembre del 96, en la cual estaba Uribe, Valle y algunas personas más. Valle en ese momento le hace denuncias muy detalladas de todo lo que está pasando en Ituango. Le habla de fosas comunes, le dice sobre las Convivir que se le estaban saliendo de las manos, que eran realmente los paramilitares”.

“Según testigos, Uribe se levanta de la mesa, va, levanta el teléfono y llama al general Alfonso Manosalva quien era comandante de la Cuarta Brigada. Y, por cierto, Manosalva sí estaba vivo entonces. El expresidente Uribe ha dicho que no, que ya estaba muerto. Pero no, Manosalva murió hasta abril del 97”.

Al llamar a Manosalva, Uribe le dice “tengo en frente a este señor Valle, que está haciendo falsas imputaciones”. Y que le parecía que ameritaban una denuncia por calumnia. Luego le dice a Valle “¿Usted está dispuesto a decirle a Manosalva lo mismo que me ha dicho a mí?”. Valle dice “por supuesto”. Fijan una cita, creo, para el día siguiente y Manosalva y Valle se reúnen y este último le repite las denuncias.

El meridiano de la violencia pasa por Antioquia

“Hay que leer un par de detalles adicionales de lo que estaba pasando en los meses antes de la muerte de Valle. Él, como a mediados del 97, hace una denuncia muy dura contra el Ejército. Dice que en un bus que estaba en Ituango (una chiva), que había sido atacada por las Farc -el Ejército había dicho estaba lleno de militares-, en realidad era una chiva donde había paramilitares con militares, y explicó que él sabía que el conductor de la chiva era un civil que había sido obligado a manejarla”.

“El entonces general Ospina, que había reemplazado a Manosalva -yo creo que había sido junio, julio- le contesta de una forma muy dura, dice que está mintiendo. Al poco tiempo alguien del Ejército, de la Cuarta Brigada, le pone una denuncia por calumnia a Valle; y en esa época también el entonces gobernador Uribe dijo que Valle era un enemigo de las fuerzas armadas o de las fuerzas militares. Valle sigue haciendo sus denuncias, en agosto/septiembre da un discurso durísimo sobre cómo los paramilitares se estaban expandiendo. Dice que el meridiano de la violencia pasaba por Antioquia, que esto iba a expandirse por todo el país, y habla de nuevo sobre los vínculos con el Estado”.

Uribe y el paramilitarismo

“Él sigue haciendo sus denuncias muy fuertemente sobre lo que pasó en la masacre de El Aro, sobre los vínculos con el Estado, da declaraciones en el proceso por El Aro, también en el proceso de la denuncia por calumnia, en las cuales vincula a las fuerzas militares, al doctor Pedro Juan Moreno e incluso a Uribe, y dice que él siempre pensó que había una especie de acuerdo tácito entre ellos y el paramilitarismo”.

“El día después de sus declaraciones en la demanda por calumnia, donde reitera sus denuncias, entran unos hombres a su oficina, está su hermana justamente entrando, haciendo el almuerzo, y esos hombres se presentan como clientes, y cuando ella los deja entrar la amarran, amarran a una persona que estaba hablando con Valle, y amarran a Valle. Luego a él lo matan, disparándole en la cabeza delante de su hermana”.