lunes, abril 16, 2018

Caída libre de la producción petrolera ¿Qué pasa en PDVSA?



| Por: Damián Alifa / Barómetro |

En diciembre las cifras de la OPEP estremecieron a los venezolanos informados sobre el tema petrolero. El informe del último trimestre del año indicaba que la producción petrolera venezolana había descendido en 1.647.000 b/d (para el 2016 Venezuela producía 2.154.000 b/d) . Ante el escándalo hecho viral en el mes de enero, el Ministro de Energía y Petróleo y presidente de PDVSA Manuel Quevedo, anunció, frente a todos los medios de comunicaciones nacionales e internacionales, un aumento de la producción petrolera nacional a 1.769.000 b/d. No obstante, el importante informe mensual de la OPEP, conocido como  Monthly Oil Market Report, contiene dos gráficas de fuentes diferentes, una de “Comunicación Directa”  proveniente de los entes oficiales de cada Estado miembro de la organización y otra de “Fuentes Secundarias.

Es así como en el informe del mes de enero de la OPEP aparece una importante discrepancia sobre la producción petrolera venezolana, entre lo comunicado por el gobierno (1.769.000 b/d) y lo señalado por otras fuentes (1.609.000 b/d), es decir, una diferencia de 160.000 b/d.

Ahora bien, a este punto, algunos dirán que siempre existen una discrepancia entre lo reportado por los países y las fuentes OPEP. Sin embargo, lo insólito es que los países generalmente intentan ocultar su producción excedentes en las “comunicaciones directas” y es la OPEP la que señala el aumento de sus producciones para alertar sobre las violaciones de las cuotas acordadas. En Venezuela es todo lo contrario, el Estado informa a la OPEP que su producción por encima de lo que realmente produce. ¡Tragicómico nuestro caso!

Otros pudieran decir que la OPEP miente en función de desacreditar a las autoridades venezolanas. Sin embargo, ya para los meses de febrero y marzo el mismo gobierno tuvo que informar que la producción había caído a 1.586.000 b/d y 1.509.000 b/d. Si fuera cierto el aumento de la producción en enero eso implicaría que la producción cayó en dos meses en 260.000 b/d, es decir, cada día la producción disminuyó en más de 4000 barriles. ¡Jamás hubo tal aumento! ¡El Ministro mintió descaradamente! Y las cifras de la OPEP son aún más críticas: en febrero 1.543.000 b/d y en marzo 1.488.000 b/d.

Por otro lado, algunos pudieran ubicar la causa de este derrumbe de la producción en las sanciones financieras del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos. Sin lugar a dudas, las sanciones han golpeado con fuerza a la industria petrolera venezolana. No obstante, es difícil endilgarle toda la culpa. Es cierto, que debido a las sanciones, cualquier proveedor de insumos y repuestos vitales para PDVSA (en su mayoría importados desde el mercado norteamericano) están obligados a cerrar cualquier negocio con Venezuela en un lapso no menor a 90 días, de lo contrario, el Departamento del Tesoro, lo considera “extensión del crédito” a Venezuela y esa empresa puede ser objeto de multas y sanciones. Es decir, PDVSA no puede, como cualquier otra empresa, realizar un contrato con un proveedor por lapso de un año, pagado con descuentos y créditos. Debido a esto, la empresa ve en dificultades para tener un nivel adecuado en sus stocks de reposición y mantener su producción. No obstante, PDVSA pudiera sobrellevar esta situación si tuviera un flujo de caja adecuado, y esto no es posible debido a que:

1) Hay una cantidad inmensa de deuda externa amarrada a la factura petrolera (Caso China). Lo cual genera que PDVSA dedique una parte importante de su producción al pago de la deuda pública.

2) PDVSA está obligada además, a pagar su deuda en bonos, en el mercado norteamericano. Esta asciende a más de 30.000 mil millones de dólares. Aunado a esto, también debe correr con la deuda en bonos del Estado venezolano y la de la estatal de energía eléctrica.

3) El subsidio a la gasolina en el mercado interno, al que PDVSA destina parte de su producción de crudo y corre con los gastos de refinación con un retorno muy por debajo de los costos mínimos de producción.

4)  Debido al control de cambio instaurado en Venezuela, PDVSA debe cambiar sus dólares a tasa Dicom. Es decir, un trabajador que gana el equivalente a dos sueldos minimos en PDVSA le cuesta a la empresa alrededor de 50 USD dólares, mientras que el poder adquisitivo de ese trabajador, en el mercado real difícilmente llegue al de los 3 dolares mensuales. Esto pasa con todos los beneficios laborales y también con el pago a los proveedores privados de servicios que residen en el mercado nacional.

5)  El peso que aun pudiera tener los acuerdos con algunos países de Petrocaribe, los cuales tienen beneficios extraordinarios en sus comodidades de pago. Muchos de esos países que sostienen deuda con PDVSA han acordado con funcionarios venezolanos un pago de esas deudas en alimentos y otros bienes. No obstante, PDVSA no le puede pagar a sus proveedores con carne de res o de pollo sino en dólares.

A todo esto hay que agregarle que ya PDVSA venia bajando su producción antes de las sanciones financieras que fueron el 25 de agosto del año pasado. Ya para el 2016 la producción había descendido de 2.400.000 b/d a 2.154.000 b/d. Asimismo, para el mes de julio del 2017 (un mes antes de las sanciones) la producción había caído a 1.929.000 b/d. Es decir, a todo lo anteriormente dicho, hay que agregarle ¡Ineficiencia! Demás está decir, que las deudas contraídas por PDVSA no se han traducido en las vitales mejoradoras que necesitaba la industria. Tampoco ayuda la falta de mantenimiento de los pozos convencionales, muchos ellos cerrados y aun en condiciones de producir. Es urgente una reorganización de la industria petrolera nacional y de nuestro negocio petrolero en general, como es urgente medidas macroeconómicas en el país que terminen desmontando el control cambiario. PDVSA es de todas y todos los venezolanos y tenemos derecho a exigir explicaciones.