miércoles, mayo 23, 2018

El Bagre, en Colombia, no olvida la oleada de violencia paramilitar



Hace dos años el Bajo Cauca antioqueño sufrió una oleada de violencia paramilitar que originó desplazamiento y dolor entre sus habitantes, especialmente en el municipio del Bagre donde se recuerda con tristeza esa funesta semana del 16 al 21 de mayo de 2016.

El Bagre es un municipio localizado en la subregión del Bajo Cauca, jurisdicción del departamento de Antioquia, pero geográficamente más cercano al departamento de Bolívar, limita, además, por el sur con Segovia y Zaragoza, y por el oeste con Caucasia y Nechí. Su cabecera municipal dista 284 kilómetros de Medellín.

El 16 de mayo comenzaron a sentirse movimientos extraños en la zona rural aledaña de la cabecera municipal, hombres armados inspeccionaban los terrenos circundantes. El 17 de mayo se dio la incursión:

Los paramilitares torturaron y ejecutaron a dos personas en la vereda La Rebatiña. Según lo narra doña Constanza*: “Al sector conocido como La Rebatiña, llegaron aproximadamente 80 hombres armados con una lista afirmando que asesinarían a los que allí aparecían”.

En efecto las amenazas se cumplieron y, como lo denunció laAsociación de Hermandades Agroecológicas y Mineras de Guamocó -AHERAMIGUA, seis miembros de la comunidad fueron asesinados: torturaron y descuartizaron a los campesinos Gregorio Carrasco Zabaleta y Rafael Meza Meza para posteriormente lanzarlos al río, se presume que hicieron lo mismo con las demás víctimas. Integrantes de las familias, salieron desplazadas y atemorizadas, abandonando la vereda sin rumbo conocido.

Al ser la comunidad testigo de los hechos y con los datos suministrados por los pobladores, AHERAMIGUA denunció los asesinatos de estas dos personas. Las otras no fue posible identificarlas porque no se encontraron sus cuerpos y los habitantes de la vereda informan que sus familias se desplazaron.

La historia se repitió en Puerto López, también corregimiento del Bagre, donde según fuentes del Centro de Investigación y Educación Popular –CINEP, los paramilitares ingresaron al sector y ejecutaron a un indígena de la vereda Villa Echeverry, corregimiento de Puerto López. Según la denuncia:

“Cuando regresaba en una moto para la casa de su familia, fue asesinado el joven indígena Jesús Antonio Chima de 21 años en el sector conocido como Villa Echeverri, vereda de Puerto López. Según los testigos, el indígena fue interceptado por hombres armados quienes le propinaron varios disparos dándolo por muerto.

Soldados del Batallón Energético y vial N° 5 llegaron y lo encontraron con vida, sin embargo, Jesús Antonio falleció cuando se dirigían para el hospital. El joven hacía parte del resguardo indígena Los Almendros en el cual los paramilitares propinaron una golpiza a un miembro de la comunidad días atrás, pero por el temor que sienten no se atrevieron a denunciar. Según comenta la comunidad, en lo que va corrido del 2016 se presentaron más de diez asesinatos en Villa Echeverry; en todo el municipio dicen que los paramilitares tienen la lista de mototaxistas y de personas de las comunidades que van a asesinar. Así mismo avisaron en el pueblo que prohibían las reuniones en el corregimiento Puerto López, y mucho menos si eran de la Asociación AHERAMIGUA, de la cual no querían ver a nadie”.

Por último, el 19 del mismo mes, paramilitares autodenominados “Clan Úsuga” amenazaron a la líder comunal del centro poblado Las Negritas, quien debió desplazarse a otro lugar junto con su familia. Según la denuncia: “Como líder comunal, Clara Emelda Serna de 36 años, coordinaba trabajo organizativo con el líder asesinado de AHERAMIGUA William Castillo. En la vereda se venía presentando la llegada de paramilitares quienes se identificaban como miembros del Clan Úsuga, distribuían panfletos y hostigaban a los habitantes.

El 19 de mayo de 2016 llegó a la finca de doña Clara un joven desconocido que le puso un audio desde su celular; en la grabación un hombre, que se identificaba como alias “El Peludo”, le enviaba un mensaje desde San José de Uré, Córdoba, dándole el ultimátum para que saliera de la región o la asesinarían”.

Lo complejo de la situación lejos de mejorar ha empeorado, a la violencia de los grupos paramilitares, ahora con presencia activa del denominado “Clan del Golfo”, se le suma la violencia del Estado, el abandono institucional y ahora la emergencia medio ambiental por culpa de las pésimas políticas neoliberales y la improvisación de proyectos como Hidroituango.

*El nombre real de esta persona ha sido cambiado para preservar su seguridad.