jueves, mayo 24, 2018

El Consejo de Estado encontró la clave para exorcizar los demonios del Congreso



Es bien interesante el escrutinio jurídico que se ha entablado en torno a la inasistencia de los senadores y representantes a las comisiones que pertenecen, y a las plenarias de las cámaras. Nunca antes se había llegado tan lejos con el fin de lograr que, al menos, los “honorables” justifiquen sus altos sueldos y amplias gabelas de las que gozan, sin contar las que suman a su haber por debajo de la mesa.

En este camino, el Consejo de Estado acaba de sentar una vigorosa jurisprudencia: “El registro de asistencia a la sesión no tiene la virtud de acreditar por sí solo la presencia efectiva ni la participación del Congresista, pues, constituye un hecho previo a la instalación de la sesión”.

Esta decisión, argüida en la sentencia de pérdida de investidura de la congresista, Luz Adriana Moreno Marmolejo, por faltar 6 veces a la plenaria del Senado en un mismo periodo de sesiones, corta de tajo la alcahuetería esa de que los “honorables”, tan pronto contestaban a lista, se desaparecen del recinto a seguir con sus intrigas, que de eso es que saben, y bastante. El fallo podría ocasionar una cascada de sanciones a los congresistas que incurran en esta misma falta.

Es tan usual el ausentismo, que la propia congresista desposeída de su curul dijo en su defensa: “Cuando a nosotros nos presentan unos proyectos que no están de acuerdo con la población que representamos, simplemente no votamos, porque votar es hacer quórum para que los proyectos avancen”.

Y lo de “alcahuetería” es con relación a las funciones que juran cumplir los presidentes y secretarios de las mesas directivas, tanto de comisiones como de plenarias, de cumplir y hacer cumplir el reglamento interno del Congreso: nunca un legislador de estos, investido de autoridad administrativa, ha hecho cumplir el reglamento en este campo…

Fuera bueno también que alguien se atreviera a demandarlos por prevaricato (incumplir los deberes de servidor público) y perjurio (jurar en falso), atendiendo lo dispuesto en los artículos 271 y 296 de la ley 5ª sobre el Reglamento del Congreso:

1.- La falta de asistencia de los congresistas a las sesiones, sin excusa válida, no causará salarios y prestaciones correspondientes. Ello, sin perjuicio de la pérdida de investidura cuando hubiere lugar.

2.- La pérdida de investidura se produce: (…numeral 6), por la inasistencia, en un mismo periodo de sesiones, a seis (6) reuniones plenarias en las que se voten proyectos de acto legislativo y de ley o mociones de censura.

De Riplay

Ripley, como se sabe, se aplica cuando se trata de acontecimientos extraños, curiosos o increíbles, por eso también se dice: “aunque usted no lo crea”:

1.- En junio 13 del 2016, se abrió debate en la Comisión Primera del Senado sobre un proyecto de ley que buscaba castigar el ausentismo de los congresistas. La iniciativa la presentó el Centro Democrático.

2.- Pasado el tiempo reglamentario, el proyecto se hundió. ¿Saben por qué? Por falta de quorum. Sí: aunque usted no lo crea: por inasistencia se hundió el proyecto que castigaba la inasistencia. Hasta Riplay se hubiera quedado estupefacto.

Y si no con eso, con esto otro:

3.- Todos saben que el fundador, inspirador, jefe único o “pluma blanca”, que dicen, del Centro Democrático, es el expresidente y hoy senador, Álvaro Uribe Vélez. Pues, bien, es el mismo que hoy está ante el Consejo de Estado defendiendo su investidura, demandada por inasistencia…

Nuevamente Riplay se queda con la boca abierta: el jefe máximo del partido que presentó en el 2016 el hundido proyecto de ley para castigar el ausentismo de los parlamentarios, es uno de los llevados al estrado acusado de ausentismo.

Una de sus excusas para justificar su ausencia de las plenarias del Senado es que… “por decisión de bancada, no votó en los debates del proceso de paz”… Y la pregunta ‘al rompe’, es: ¿tiene más valor jurídico una decisión de bancada que el propio Reglamento del Congreso?

Otro engaño social es el que se le ha presentado al pueblo con eso de la consulta anticorrupción,  impulsado por la senadora, Claudia López, hoy fórmula vicepresidencial de Fajardo, y la representante, Angélica Lozano. Muchas de las normas que se llevarían a consulta del pueblo, como esto del ausentismo parlamentario, ya están contempladas en la constitución, en las leyes, en los códigos, los decretos y resoluciones, y en cuanta disposición haga parte de la abigarrada jurisprudencia que hace de Colombia un país de mucha ley y poca autoridad.

Cualquiera que saque tiempo para ojear el Reglamento del Congreso, encontrará que ahí está todo para hacer del Poder Legislativo de Colombia una institución de arcángeles… Pero a lo mejor, quién quita, estos “arcángeles” nos resultaron emparentados con Lucifer, tan caído con Dios como el Congreso de Colombia con la opinión pública.