lunes, mayo 21, 2018

Hidroituango y el terrorismo de estado



| Por: Miguel Suarez / Café Stereo |

Una tragedia, o crimen de gran magnitud sacudió el fin de semana pasado (2018-05-14) al departamento de Antioquia y a Colombia, donde varios municipios fueron literalmente inundados por una “falla”, en la represa de Ituango y sus habitantes perdieron gran parte de sus escasas pertenencias, debido a la negligencia y la avaricia de las Empresas Públicas de Medellín, que son controladas por el Grupo Empresarial Antioqueño, a través de testaferros que se camuflan como “asesores o accionistas minoritarios”, al comenzar a inundar acelerada e irresponsablemente la represa.

La represa de Hidroituango, está situada al noroccidente del departamento de Antioquia y está localizada sobre el río Cauca, específicamente sobre el Cañón entre las cordilleras central y occidental y tiene una afectación directa sobre 12 municipios.

La construcción de esta obra ha contado con la férrea oposición de los pobladores de los municipios afectados, que ante la negativa a vender a cualquier precio, muchos de ellos fueron desalojados a balazos por los paramilitares, contándose 62 masacres, unos 2000 asesinados y unos 700 desaparecidos, cuyos cuerpos estarían ocultos en la zona que fue inundada por la empresa.

Al parecer la “falla” debido al afán de ocultar los cuerpos ante la creciente presión internacional llevó, a que para evitar daños en la sala de máquinas, que la final fueron dañadas, debieron abrir como última opción una de las compuertas lo que ocasiono que el caudal aumentara en las poblaciones aledañas al rio Cauca.

La situación fue pasando de castaño a oscura y lo que la comienzo fue calificada de novelón por el derechista gobernador de Antioquia Luis Pérez Gutiérrez, pasaría a ser por boca de este mismo a algo peor que un diluvio.

Muchas hipótesis se están tejiendo sobre el porqué de la “tragedia” de la represa y no de la tragedia que tienen que vivir los pobres que vivían a orillas del rio y del rio, pero todas hasta ahora pasan por alto un pequeño detalle que muestra el porqué de la precipitación en llenar la represa cuando ni siquiera estaba terminada.

El Movimiento Ríos Vivos había entablado diferentes acciones legales tanto en el marco nacional como internacional, pidiendo que se suspendiera el llenado de la represa hasta tanto no se encontraran los cuerpos de los desaparecidos en la zona, desaparecidos que casi todos se oponían a la venta de sus tierras y a la instalación de la represa en la zona.

Debido a la presión por mostrarse diligentes la fiscalía del para-fiscal Néstor Humberto Martínez se había comprometido a buscar los desaparecidos anunciando una fecha que nunca cumplió.

En el marco del periodo 168 de audiencias ante la CIDH, que se desarrolló entre los días 3 al 11 de mayo de 2018, en República Dominicana el Movimiento Ríos Vivos cuestionó la labor de entidades como la Fiscalía, que argumentó que las labores de búsqueda de los desaparecidos estaban planeadas para desarrollarse entre los meses de mayo y junio de 2018.

Según el cronograma conocido sobre la construcción de la represa, esta debería comenzar a ser llenada en el mes julio de esta año, pero sorpresivamente cuando la Comisión Interamericana de Derechos Humanos discutía el tema, los primero días de mayo, se informó que, por cuenta de un “accidente”, la represa ya estaba llena.

Con el agua al cuello debido a escándalo, la Fiscalía del para-fiscal Néstor Humberto Martínez, hombre que fue colocado en ese cargo para cubrir de impunidad a los que se lucran del dolor del pueblo colombiano, anuncio que adelantaría tres líneas de investigación relacionadas con Hidroituango.

Hablaron de “irregularidades” en la contratación y hasta de investigación por daños ecológicos y nada de las víctimas asesinadas para despejar los territorios para la represa, lo cual indica que como en el caso de Odebrecht esconderán la verdad para proteger a los delincuentes que ocasionaron el desastre.

Lo que queda bien claro, y que los sabuesos de las Fiscalía de Nestor Humberto Martinez no verán, es que la represa se comenzó a llenar para evitar que se comenzara a buscar los desaparecido, crímenes cometidos para facilitar construcción de la represa.

Un hecho que indica la intención de ocultar la verdad por parte de Hidroituango, se dio en la Playa la Arenera en el municipio de Toledo.

Allí, las víctimas tenían un museo donde guardaban las fotos de sus seres queridos que fueron asesinados y lanzados al río. Cada fotografía indicaba el lugar y la fecha donde fueron asesinados y guardaban también objetos como zapatos y rocas curiosas que sacaban del río.

Sin embargo, cuando los barequeros fueron desalojados por parte de EPM, la mayor accionista de la represa, esa empresa quemó y destruyó la casa de la memoria.

La acción paramilitar asesinando campesinos para despoblar la zona y propiciar la obra, que está más que comprobada, se refrenda con que su inspirador Luis Alfredo Ramos, ex-gobernador de Antioquia y jefe de debate de Iván Duque, fue condenado por paramilitarismo.

62 masacres, unos 2000 asesinados y unos 700 desaparecidos son el saldo que ahora se completa con la de miles de damnificados que han perdido todo hasta sus forma de sustento y hoy están tirados en carpas aguantando hambre, mientras el presidente del país está mirando hacia los supuestos hambrientos venezolanos.

Muy seguramente nadie se hará responsable por los daños ocasionados a los pobres cuyo dolor será ocultado por el silencio cómplice del gobierno y los paramilitares de micrófono como ya es costumbre cuando de pobres se trata.

Los empresarios Antioqueños pretendían o pretenden sacar provecho al rio Cauca, rio que tal como la cuenca de la hasta ahora fallida hidroeléctrica, en su lecho esconden cientos de miles de cadáveres producto del terrorismo de estado aplicado contra el inerme pueblo por la mafia que detenta el poder en el país durante más de cincuenta años.

La tragedia humanitaria y ambiental que vive hoy la zona de influencia del megaproyecto Hidroituango no es natural, ni reciente y menos fortuita, tampoco es una telenovela como despectivamente la ha denominó el Gobernador de Antioquia, Luis Pérez Gutiérrez, es el resultado de la descomposición de quienes detentan el poder en el país que por un manojo de billetes pasan por encima de los vivos o por ellos asesinados protegidos por la impunidad que les garantiza la mal llamada justicia colombiana y su para-fiscal Nestor Humberto Martinez.

Hidroituango es el proyecto bandera de los pactos del gran capital y el paramilitarismo que hoy hace aguas y una muestra más de como este funciona y a quienes sirve el terrorismo de estado imperante en Colombia.