domingo, mayo 13, 2018

La bancarrota de las represas: Hidroituango, Hidrosogamoso, Quimbo desastres anunciados



| Por: Miller Amin Dussan / Blogia |

Hay más de 45 familias que han tenido que salir de sus hogares para establecerse en cambuches en las vías hacia Ituango.

El Movimiento Colombiano por la Defensa de Afectados por Represas !Ríos Vivos! reiteradamente había anunciado que la construcción de represas traería como consecuencia el despojo de comunidades (campesinos, pescadores artesanales, barequeros, etc), la destrucción de todas las cadenas productivas y de los ecosistemas (ríos, bosques riparios, epifitas, entre otros) del Patrimonio Cultutal (cementerios indígenas, capillas).

La Contraloría General de la República en desarrollo de la auditoría a las represas de Ituango, Sogamoso y El Quimbo, entre sus 14 hallazgos denunció que las licencias ambientales “presentan insuficiencias técnicas que permitan la caracterización ambiental en el componente físico y logre un mejor acercamiento a los aspectos de amenazas por procesos volcánicos, morfodinámicos y sísmicos que son garantes de la prevención de desastres” como la caracterización de las fallas geotécnicas, que al no ser atendidas por la ANLA, Emgesa, EPM, para la ejecución de los megaproyectos, explican los daños causados a las comunidades y los ecosistemas por el represamiento del río Cauca, debido a la obstrucción del túnel de desviación de Hidroituango; la destrucción de la vida acuática del rio Magdalena por la falta de oxígeno y sus bajas temperaturas en el fondo del embalse El Quimbo; las filtraciones de la represa denunciadas por Asoquimbo y el desplazamiento y la destrucción de la pesca en Hidrosogamopso, entre otras, que constituyen una catástrofe de gran magnitud.

En el “Informe sobre Represas y desarrollo”  la Comisión Mundial de Represas registró que el 60% de las cuencas de los grandes ríos del mundo estaban mediana o altamente modificadas por una o más grandes represas o trasvases lo cual significaba impactos irreversibles sobre los ecosistemas como la contaminación de las fuentes de agua dulce y la afectación de grandes zonas de biodiversidad: “las grandes represas han alterado significativamente muchas de las cuencas fluviales del mundo, con impactos destructivos, duraderos y, por lo general, involuntarios, en los medios de vida y las manifestaciones socioculturales de decenas de millones de personas que viven en estas regiones”. Entre los principales impactos ambientales de las grandes represas encontramos que “las grandes represas en general producen una serie de impactos violentos… [que] son más negativos que positivos y, en muchos casos, han conducido a la pérdida irreversible de especies y ecosistemas”.

Estudios sobre las represas demuestran que no son Mecanismos de Desarrollo Limpio por cuanto generan grandes cantidades de Gases Efectos Invernadero como óxido nitroso (N20) y metano (CH4) que son 300 y 25 veces más lesivos que el CO2 en términos de calentamiento global y causan graves daños socioambientales, como la destrucción de ecosistemas y biomas importantes que garantizan los ciclos de vida, el desplazamiento forzado de comunidades como las indígenas, campesinas, pescadores y mineros artesanales y afrodescendientes, la pérdida de fuentes de alimentación y la seguridad alimentaria, la violación de los Derechos Humanos de la población (judicializaciones, asesinatos selectivos de líderes) y el derecho a un ambiente sano y la negación de la participación pública y el acceso a la información.

Ante la bancarrota de las represas Friends of the Earth, dirigida por Brent Blackwelder quien trabajó en el Proyecto de ríos protegidos “National Wild and Scenic Rivers System,” destaca que se ha logrado desactivar 1200 represas y está contemplando la posibilidad de crear un sistema internacional basado en este modelo el cual podría incluir al Rio Magdalena, dada su riqueza natural y biodiversidad. Advierte que “muchas macro represas se están construyendo en todo el mundo con graves consecuencias a largo plazo para la supervivencia de millones de personas.

En Colombia, la Corte Constitucional en su Sentencia T-135/13 que ordenó la realización de un nuevo censo de afectados por El Quimbo expresó que: “es pertinente indicar que, ante el enorme impacto de las represas sobre las personas debería llevar, en algún momento no muy lejano, a quienes toman las decisiones de políticas públicas en esta materia a plantear otras opciones que destaca la Comisión para Represas que incluyen la biomasa, la energía eólica, solar, geotérmica, energía del océano y la cogeneración”.

Estas investigaciones permiten concluir que la única alternativa ante la bancarrota de las represas es el cambio del modelo minero energético por otras formas de generación como la solar, eólica, biomasa que sean gestionadas autonomamente por las comunidades según sus necesidades. En tal sentido, se ha propuesto la Sentencia T-135/13 democrática desde lo público y lo comunitario contra la propuesta desde la lógica del mercado asociada a los "negocios verdes" que vienen imponiendo las empresas transnacionales y el Estado Corporativo.

Comunidades afectadas por el Desarrollo...