miércoles, mayo 16, 2018

La verdad del crecimiento de las EPM



Los problemas con la Hidroeléctrica de Ituango nos obligan a cuestionar una vez más la locura del desarrollo como crecimiento y adoptar alternativas que superen el capitalismo.

| Por: Fredy Escobar Moncada / Kavilando |

La tragedia en los municipios aguas debajo del lugar donde se genera energía con el río Cauca, es una muestra clara de los costos del crecimiento económico por encima de los seres humanos y la naturaleza. Si bien Antioquia es el mayor generador de energía eléctrica en el país con el 30%, también es cierto que ese indicador tiene graves antecedentes por su impacto en la generación de conflictos territoriales y por la represión a la oposición a ese desarrollo.

Sobre esto último debemos proponer hipótesis para la Comisión de la Verdad. HidroItuango expresa muy bien la relación entre el desarrollo y la victimización. El proceso de alistamiento del territorio para la explotación de recursos energéticos en Colombia incluyó la violación sistemática a los Derechos Humanos de millones de personas. Durante los últimos 30 años el capitalismo necesitó una nueva espacialidad y el Estado le aportó con la conquista de territorios e con la imposición de aquella idea de desarrollo. Sobre los cadáveres de la oposición, la represión demuestra que no hay alternativa.

La relación entre desarrollo y victimización tiene entre sus beneficiarios la clase que acumula las riquezas generadas en este estilo de desarrollo. En el proceso de crecimiento de las EPM la burguesía paisa saca provecho en dos vías: en primer lugar, participan en toda la cadena de la construcción de las macro obras donde son monopolio; y en segundo lugar, esta infraestructura es estratégica y hace parte del alistamiento del entorno regional de sus empresas y sectores económicos. Todo con recursos públicos y barbarie oficial. Los supuestos terceros beneficiados en el conflicto armado fueron excluidos de la Jurisdicción Especial de Paz. En tal sentido valdría la pena mirar más allá del sector ganadero.

EPM quiere crecer hasta el infinito; exportar energía, conectar las Américas y llegar al mercado de los Estados Unidos tendrá nuevos y cada vez más dolorosos costos. En cambio las EPM deberían asumir el compromiso con la no repetición. Eso se logra con límites al crecimiento antes de que la naturaleza se los coloque. No se trata de ubicar el problema en “la mala hora de la ingeniería”. El problema es mucho más profundo y por el cual el desarrollo del sector de generación de energía en éste departamento debe bastantes explicaciones. No buscamos meter a la cárcel a nadie, pues más importante resulta la difusión masiva de la verdad y aportar a la contextualización de las víctimas del desarrollo.

Hay que ponerle límites al crecimiento. Y en ese propósito se pregunta uno: ¿Existe el mecanismo democrático para lograrlo? Obviamente las comunidades que rechazaron HidroItuango no tuvieron un recurso en democracia para prevenir este desastre. Y contrario a democracia, quienes se oponen son señalados y asesinados, una práctica sistemática de esta dictadura civil. De esto trata el Acuerdo de Paz, de la democratización de Colombia. Y también de la verdad sobre la manera que se implementó el neoliberalismo a sangre y fuego durante los últimos 30 años. En eso Antioquia tiene mucho que decir.