viernes, junio 22, 2018

De la Cartagena al Vergel: la exclusión victoriosa



| Por: Luis Orlando Ávila Hernández* |

El diario ibaguereño, hoy oportunamente de derecha, ha dado en pregonar quienes por el Tolima (que no raizales) se sentaran a manteles y se les consultará en los por venir “teatros de guerra” del nuevo gobierno nacional (“Los tolimenses que podrían integrar el equipo de gobierno de Iván Duque”, enero 22).

La prensa y los políticos de derecha en el Tolima están de plácemes, ya que aspiran que en el absolutismo que dictará y repartirá los recursos públicos hasta 2022, algún dinero les toque para perpetuar su poder, logrado a través de su camaleónico ascenso en las últimas tres décadas, reptando entre gobiernos liberales, conservadores o de la mezcla adultera entre estos y sus ramales putativos (Cambio Radical, Alternativa Liberal de Avanzada – ALAS y su natural Alas Equipo Colombia, Partido Social de la Unidad Nacional alias Partido de la U, Centro Democrático, Polo democrático facción Moir, Movimiento de Salvación Nacional, Alianza Democrática, PIN y sus naturales: Convergencia Ciudadana, Colombia Democrática y Movimiento Colombia Viva, reconvertidos en la Alianza Democrática Nacional – ADN).

Ahora bien, el diario tolimense haciéndole gala a sus nuevos socios mayoritarios, la poderosa industria almacenadora y comercializadora del arroz y sus insumos tóxicos (que no de los productores, en su mayoría menores a las 20 hectáreas), nos dicta hoy quienes serán la cabeza de hidra en la región del nuevo gobierno nacional: uno, el varias veces exministro y exdirectivo del Banco de la Republica, otro un plutócrata de la industria arrocera y beneficiario de subsidios públicos, uno más eterno consentido del desaparecido CEGA y del gremio ganadero, otro un comerciante que funge de periodista hoy directivo de la elite comercializadora arrocera, uno más un exgeneral que cómo publicó en su momento el portal Alaluzpublica.com promovía “mafias” contra fiscales (“El general que promovía ‘mafias’ va al Senado, enero 9), más algunos otros – por ahora afortunadamente anónimos – que peroran diariamente el canto nibelungo de las razas puras: uno como diputado de la Asamblea, otro por famosamente repartir bicicletas en campaña (Portal elolfato.com, marzo 8), y otra por dirigir el gremio de los grandes comerciantes, sus únicas gestas.

Pero para solo decir algunas cosas “en tu propia casa” como solía decir el poeta X-504, Jaime Jaramillo Escobar: el señor que ha manejado el ministerio de agricultura y la dirección económica del banco central, uno de sus pocos méritos, por allá en los 90, ha sido el ayudar desde la patronal SAC y de la injerencista IICA a eliminar toda histórica siembra (con ello a los productores y sus familias) de trigo y cebada en Colombia para dar entrada triunfal a la neo liberalización del campo colombiano con su exjefe Cesar Gaviria, y ya entrado el 2000 en promover la eliminación de impuestos a las multinacionales de agroquímicos y en acabar las UMATAS o último reducto de la asistencia del estado a los campesinos pobres, a cambio de crearle el negocio privado de las ESAPGROS donde solo se atiende a los bienqueridos, todo bajo el ministerio que le dio el señor Uribe en su primer gobierno.

En cuanto al señor empresario arrocero, solo baste decir que en 70 años de él y la plutocracia de su gremio FEDEARROZ, mientras en el Valle del Cauca sus émulos cañeros dieron en patrocinar a las UMATAS desde los 80 hasta finales de los 90 o en construir “parques públicos con piscinas de olas” para los más pobres hasta en los municipios donde no había caña, la versión criolla tolimense solo se llevaba sus dineros e invertían en otros lados o nos traían disfrazada de “confianza inversionista” y de “competitividad” una maquila de trasvase y re-envasado de agroquímicos categoría I y II en el de por si contaminado El Espinal, que no permitían ni en los Estados Unidos que es mucho decir y que a propósito la amanuense CORTOLIMA nunca ha dado en investigar su generación de vertimientos y la seguridad industrial a sus empleados.

Del consentido del CEGA y alter ego provincial del señor Uribe, solo repetir sus palabras ante la unción que le hace hoy su diario el Nuevo Día: “…Los nombramientos no serán por criterio político, es decir, lo que determinará un nombramiento no es el apoyo político que tenga, sino la solvencia técnica e intelectual que esa persona haya exhibido en toda su carrera, formación académica y su experiencia profesional.” Es decir, a buen entendedor, los miles de candidatos o candidatas a alcaldías o exalcaldes o diputados o concejales o líderes o lideresas de comuna o las familias más pobres de las veredas o barrios de los 47 municipios, 370 mil más o menos, que ciegamente les encumbraron, bien pueden ir buscando los “gota a gota” para sostenerse económicamente en estos cuatro años de la exclusión victoriosa.

Es decir la exclusión victoriosa da para eso: ellos (porque hay pocas ellas) llegaron para quedarse o como titula susurronamente uno de los seriados del porno misterio de la TV privada colombiana: “¡ellos están ahí!”.

Los ibaguereños y desplazados residentes en uno de los guetos más pobres de la ciudad como lo es el sector de La Cartagena cerca de la variante y al acceso al cerro de la Martinica, donde los medios locales de la exclusión victoriosa y algunos policías solo ven a violadores, consumidores, prostitutas y ladrones, muy seguramente no conocen ni los dejaran transitar nunca por el exclusivo Vergel donde viven la mayoría de los ungidos por el Nuevo Día, pero por aquellas coincidencias de la real politik tolimense los pobladores de uno y otro sector, aman ciegamente “El Estado de Opinión” que sería la “Fase superior del Estado de Derecho” al decir de su invento, su líder máximo (El Espectador, agosto 2009).

Es decir la exclusión victoriosa necesita solo de opinadores, no de reclamantes de derechos.  Así funcionó en los 70 en Argentina, Brasil, Bolivia o Chile cuando otro de sus inspiradores intelectuales, el señor Henry Kissinger (próximo a ser declarado criminal de guerra), adiestraba intelectual y monetariamente a futuros dictadores y traficantes (“Juicio a Kissinger” por Christopher Hitchens, Ed. Anagrama,2002). 
  
(*) Ingeniero agrónomo, propietario de la ex Tienda Cultural La Guacharaca.