martes, junio 12, 2018

Ezra Pound y Erving Goffman en el manicomio de Saint Elizabeths - La ficción al servicio de una mejor comprensión de la realidad



| Por: Fernando Álvarez-Uría |

En 1961 el sociólogo Erving Goffman publicó en los Estados Unidos unos de los libros que ha tenido mayor repercusión en el panorama de la sociología occidental del siglo XX: Asylums. El libro, que fue traducido al español con el título de Internados, constituye una contribución fundamental a la sociología crítica de las enfermedades mentales.

Curiosamente en ese mismo año Michel Foucault publicó en Francia su tesis doctoral: Historia de la locura en la época clásica. El libro de Foucault puede ser leído como la otra cara de Internados pues, mientras que Goffman se basó para sus análisis de las instituciones manicomiales en la observación participante, en un espacio y un tiempo circunscritos a sus observaciones, Foucault rompía a la vez con la naturalización y deshistorización, tanto de la locura como de la institución manicomial, al poner de manifiesto los avatares históricos que sufrieron los denominados “locos”, así como el nacimiento del manicomio en Francia, cuando se promulgó la ley de 1838.

Ambos libros se escribieron y fueron leídos con un sesgo marcadamente universitario, pero, tras las movilizaciones de mayo del 68, jugaron un papel importante, tanto dentro como fuera de los recintos académicos, para servir de apoyo, y también de impulso, a los movimientos anti-psiquiátricos. No es una casualidad que Internados haya sido traducido en Italia en el año de 1968, bajo el patrocinio de Franco y Franca Basaglia, y que en Francia, en el mismo año del mayo francés, el libro de Goffman haya sido impulsado por el sociólogo Robert Castel.

Han transcurrido desde entonces cincuenta años, y los dos libros se han convertido en dos obras clásicas de las ciencias sociales.

Como es bien sabido Internados es en realidad la unión de cuatro artículos publicados previamente y separadamente por Erving Goffman. Uno de los conceptos claves que el sociólogo de origen canadiense, afincado en los USA, introdujo fue el de instituciones totales, instituciones cerradas en las que los internos, ya se trate de un hospital, una cárcel, un convento, un campo de concentración o un internado de escolares, pasan la vida.

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