martes, agosto 28, 2018

Javier Ocampo, uno de los imprescindibles



| Por: Luis Alberto Castaño M. |

Ha muerto Javier Ocampo Salazar (el viejo “Borolas”), Pereirano y luchador de vieja data.

Conocido de vieja data, por allá finalizando los años 70, Javier Ocampo se revelaba ante mis ojos como un activo dirigente. Su menudo cuerpo y su actividad, lo hacía grande.

Por aquella época, encontrarlo no era actividad de todos los días, eran épocas de clandestinidad para quienes empuñaban las armas haciendo parte de alguna de las fuerzas insurgentes que por la época, pululaban en el país.

Nunca supe de dónde provenía el sobrenombre de Javier, a quien cariñosamente le decíamos “Borolas” y no es que “Borolas” hiciese parte de alguno de los grupos alzados en armas, o al menos no tuve conocimiento de haberlo sido así, pero quienes andábamos en la clandestinidad, cuando por alguna circunstancia asistíamos a actos abiertos, de seguro que veríamos e “Borolas” en amplios espacios de masas.

Ya por los años 80, fue un activo dirigente al seno de los “movimientos cívicos”, espacio al que asistí con alguna regularidad y allí pude apreciarlo en mayor profundidad, como uno de esos seres imprescindibles a los que se refiere el poeta alemán.

“Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan años y son muy buenos. Pero los hay que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles.”

Los caminos de la lucha y del compromiso, durante largos años hicieron que dejara de verlo, hasta que a principios de los años 2.000 nuevamente le encontré en su actividad como librero, actividad de la cual yo desconocía.

Fue por esta época, en la que estando vinculado al periódico “Periferia”, lo encontraba con regularidad en la librería del profesor, investigador y escritor, Renán Vega Cantor y, también fue por esta época en que nuestra amistad se consolido mayormente.



Desde entonces donde nos encontrábamos, al calor de un tinto que invitaba el, o que invitaba yo, teníamos largas charlas sobre el acontecer nacional.

En Venezuela lo encontré en el marco del VI foro social mundial por el año 2006 en donde pude conocer de su solidaridad y de otras aristas de su vida, como el de los personajes por los que era conocido y el grado de confianza que le profesaban.

La última vez que le vi, una vez más su solidaridad a flor de piel se dejó entrever. Me buscaba para regalarme una chaqueta de cuero que según me conto, le dejo un Argentino y que quería usara yo.

No volví a verlo y un mes más tarde supe que se hallaba delicado de salud encontrándose en el barrio Bosa de Bogotá, hasta que el 21 de agosto la mala noticia llego, de que la noche anterior había dejado de existir; con mi hermano Carlos pensamos en ir a visitarle, visita que no se concretó porque no conocimos la dirección donde se encontraba. 

En el velorio de nuestro amigo y compañero Javier, no falto el cantarle “La Internacional” como homenaje de despedida.

Arriba los pobres del mundo, de pie, los esclavos sin pan…!!!!

Uno de los asistentes, acompañado del dolor de quienes nos encontrábamos allí, dejo desgranar las siguientes palabras:“hoy casualmente pasando por la librería “pensamiento crítico”, quizá el hogar de Javier, para preguntarle a Edgar, o al satírico Pacho, por la salud del amigo y, la encontré cerrada y con el aviso de la partida del viejo amigo, camarada, conversador agradable, critico, hombre limpio y probo Javier Ocampo Salazar.

Quienes navegamos al lado de su amistad por más de 30 años, pudimos conocer que detrás de este pequeño hombre, había un luchador incansable, lleno de utopías y esperanzas de ver un país mejor, que nunca transgredió ni cambio sus principios y que lucho hasta el final; gracias a él pudimos conocer los libros del profesor Renán Vega Cantor. Javier amablemente nos mostraba sus textos y muchas veces ofrecía cuotas con su risa bonachona, con el ánimo que lo pudiéramos llevar.

El vacío será grande porque nunca le volveremos a dar el saludo a nuestro comandante, pero nos debe quedar su ejemplo para luchar por un país mejor, porque se aproximan muchas luchas. Lo añoraremos en las marchas de los diferentes eventos, ofreciendo libros, revistas, periódicos, con su sonrisa amable y siempre terminando con su frase, eh, ave María!!.

Ya alguien hará una semblanza más grande sobre su vida; le agradecemos a Javier, viejo querido por todo, pero particularmente por su ejemplo.

Mis sentidas condolencias a su familia, particularmente a su hija Paola y a Jacobo, que no alcanzo a conocer a su abuelo, claro y bonachón. Hemos perdido hoy, a un gran hombre”.

Adiós Javier.

Paz en su tumba, viejo de mil luchas y batallas.

Este corto escrito es un pequeño Homenaje a nuestro amigo y compañero Javier Ocampo Salazar, “Borolas” y también un preámbulo para que lean el sentido homenaje de despedida “Se nos fue un hombre digno, noble, alegre y coherente” del compañero Renán Vega Cantor.

Fotografías: Luis Alberto Castaño “El Bueno”, en la galería de la memoria de Carlos Alberto Castaño.