domingo, septiembre 09, 2018

La consolidación de la “Palmocracia”



El día de hoy conocimos acerca de dos posibles nombramientos en las direcciones de la Unidad de Restitución de Tierras y en la Agencia Nacional de Tierras. Se trata de Andrés Castro y Miriam Martínez. ¿Qué tienen en común estas dos personas, además de estar encargados de las principales entidades en materia de tierras del país? Castro y Martínez ocuparon el cargo de gerentes sociales del gremio palmicultor Fedepalma. Como se sabe, este gremio representa a empresas palmeras, muchas de las cuales han estado fuertemente vinculadas a escándalos relacionados con despojo de tierras, desplazamiento de comunidades campesinas, negras e indígenas y que además, aparecen como opositores en varios procesos de restitución de tierras.

La relación entre la palma y el despojo la confirman las declaraciones de la Fiscalía hace dos semanas. El ente acusador ha logrado 39 condenas contra palmicultores por apropiación ilegal de tierras en la región del Urabá.

Algo similar ocurrió en el gobierno de Santos, cuando se nombró a Rubén Darío Lizarralde (gerente por más de 20 años de la empresa palmera Indupalma), acusada entre otras, de violaciones de derechos humanos hacia sus trabajadores en la región del Magdalena Medio, donde varios de los presidentes del sindicato fueron asesinados. Los nombramientos que hoy conocemos profundizan la injerencia del sector palmero en las políticas públicas del agro.

El hecho de que Castro y Martínez provengan del “sector social” del gremio palmero, busca darle legitimidad a una actividad económica que, además del despojo, ha causado fuertes impactos ambientales en los territorios en que se desarrolla, así como conflictos con trabajadores y comunidades campesinas.

Rechazamos estos nombramientos de exfuncionarios del sector palmero, los cuales en caso de ser posesionados tendrían que declararse impedidos para muchos de los temas que allí se adelantan. Este sector tiene interés en temas específicos como las Zidres, pues el 75% del área definida para esta figura coincide con zonas priorizadas para cultivos de palma . Por otro lado, el gremio busca impedir el avance de procesos de restitución en donde ellos vean afectados sus intereses, como el emblemático caso de Las Pavas en el sur de Bolívar y otros tantos en la Costa Caribe. Además, el sector recibe cuantiosos créditos y subsidios del Estado, lo cual podría generar impedimentos para estos funcionarios también en esa materia.

Hacemos un llamado para impedir estos nombramientos y reiteramos que es imposible que las entidades encargadas de las tierras queden en manos del sector agroindustrial más cuestionado y denunciado nacional e internacionalmente, por sus malas prácticas ambientales, sociales, laborales, y que ahora buscan remontarse de nuevo en este gobierno. Estos nombramientos se suman al del propio Ministro de Agricultura, que viene de otro gremio empresarial del campo, Fenavi. El poder del sector palmero se evidencia también en el hecho de que una de las senadoras más importantes del Centro Democrático (Partido de gobierno), María del Rosario Guerra de la Espriella, es la cónyuge del Presidente de Fedepalma, Jens Mesa.