domingo, noviembre 04, 2018

De maricas, carcajadas y fascismo



| Por: Luis Orlando Ávila Hernández* |

El mes que termina, trajo para el Ibagué pedestre y pacato, escándalos solo propicios para el fascismo que nos aguarda. 

Sigiloso.  Mediático.  Con legalidad, Equidad y Emprendimiento.  ¡Como ha de ser! 

Democrático, como su secta partidista que les aupa desde los 80, bajo sus asesores judíos.

Primero: los curas maristas locales, dieron en dejar dejar de ganar (¡un oximorón!, cura que no gane), al incumplirse un contrato legal a una banda de músicos legales – Los ángeles del infierno – quienes al menos con sus letras no nos invitan diariamente a la misoginia, ni al traquetismo, ni a la homofóbia nacional, como si lo hacen las paolas, los jhonys, los jhon alex, los uribes, los malumas, los bacanes o demas norteños que de vez en cuando rebosan al coliseo cristiano ibaguereño. 

Para la ganancia.  Para el lucro, bajo la fe.

Dizque en un espacio lúdico, que se supone, es para la educación cultural integral de los, las y lxs imberbes del estrato 4 y 5 (¡Que tal si esto se diera en el Ciudad de Ibagué o en  el Carlos Lleras o acaso en el Luis Carlos Galán!)

Así es la doble moral, el doble rasero, en fin: el partido de la justicia y de los medios.

Vendría luego, la otra arremetida del fascismo criollo que nos vigila, igualmente con otro incumplimiento contractual (¿acaso no es delito el incumplir, se sea cura o se sea empresario democrático de la CCI o se sea simple bandido?)

Esta  vez un saltimbanqui, alias stand up comedy, de los que abundan en un mundo que solo se registra en los bots (aféresis de robots, como loca o mari en marica) prepagados (repetidamente en los medios y paginas propiedad de quien les vende estas maquinas virtuales de bots, como en antaño se hacia y se decía de quienes aparecían en TV) con toda su cultura a la medida, dio en la efímera fama local por su pre-anunciada (pre-estúpida) escatología homofóbica contra el señor Barreto y a través de él, contra las minorías LGTBIQ.

Que si se ofendió a la autoridad o no, es un asunto (vendetta) de los asesores y lambones que rodean al actual poder del edificio de Rojas Pinilla del Parque Murillo Toro, claro mientras el rey sea rey y ande vestido con su nuevo traje.

Que si la ciudad es o no incluyente gay, lesbiana, bisexual, transgénero, asexual, pansexual,  identataria o queer, es un honor que se nos recordó, dado que las cifras de la industria sin chimeneas, hoy mismo se orientan a los millones de turistas LGTBIQ junto a sus dolares en ciudades como el Ibagué: hostales, SPA, ecoturismo, temáticos, economías naranja, avistamientos, ciudad creativa, todas a una dirigida a esta rica población que paga impuestos y que paga servicios prestados.  ¡Y de contado!

¿O es que acaso a la mutante progenie comerciante con aires de bucólica aristocracia sin calzar, que en los pasados tres lústros sostiene  impune a la democracia fascista, mientras se reparte cada año a esa empresa privada que vive de los recursos del estado y que da en llamarse la Cámara de Comercio de Ibagué – CCI, no le interesan los millones de los nuevos turistas ninguneados? 

La fidelidad no es eterna y esta se rompe, de tanto en tanto, retando a sus mentores del democrático fascismo colombiano, como ya lo hicieron los curas maristas cuando de negocios se trata.

Mas el saltimbanqui de marras y lo que su teatralizada apariencia hipster representa, no era el ofender, según él con el humor, que de ello no le alcanza el cerebelo.

Su intención era, cuando ni habían bots, tal cual como la de su alter ego Vargas Vil en los 90 o la de el extinto Jeringa a inicios del XXI o la de la reciente Barbarita: servir, ser estructural a una intención mayor, castellanamente hablando.

Servir al don, al patrón, al culto del patriarca que todo lo puede, incluso bajo la fe (onomatopeya de la vileza).

Y si al patrón o al don o al patriarca del combo, la pandilla, la bacrim, la villa, la comuna, la vereda, la estación de policía o brigada de ejercito los maricas, las lesbianas, las mujeres trans, las mujeres hetero, las mujeres pro-aborto, las mujeres anti-procreación, los bisexuales y las minorías en general les son tan incomodas porque le recuerdan a diario su patética condición inane: ¿que mejor manera de señalarles, que ironizándoles, pauperizándoles, ninguneándoles?

Y de paso se les manda el mensaje de quien es el que manda, a lo hombre ¡Como ha de ser!

Lo demás son los descuartizamientos, desmembramientos, sodomizaciones, la “corbata colombiana”, los empalamientos y la reciente tortura y disolución de cuerpos, a lo saudita.

Entre las risas hilarantes del ninguneo y la criminalización de la diferencia, de lo extraño, del otro, al inequívoco patriarcado judío cristiano y hoy musulmán y quizá comunista capitalista.

El ano, el pene o el clítoris, o la conversión que la moderna cirugía hoy haga de estos en el cuerpo de un hombre o una mujer o unx hermafrodita, no definen por si solos, pero son la excusa perfecta para domeñar, esclavizar e igual hacer ese tal “humor” que domeña y esclaviza como el del saltimbanqui momentáneamente famoso por sus bots, que intentó ningunear a el Ibagué, para servirle a su don, patrón o patriarca que le paga y le acaricia, como hombre.  ¡Como ha de ser! 

Por eso son unicamente los corpúsculos de Krause, los que nos dicen si un hombre social se siente sexualmente mujer, o sexualmente atraído por otro hombre social, o una mujer social se siente sexualmente hombre, o sexualmente atraída por otra mujer social, o si un hermafrodita social y genético se siente sexualmente atraído por ambos (el mágico añorado placer griego), o si como en el caso del saltimbanqui de marras se siente todos, todas, todxs solo ocultamente para hacer reír al patrón, al don, al patriarca, mientras imaginariamente copula con ellos y su poder dominador.  

(*) Ingeniero agrónomo, propietario de la ex Tienda Cultural La Guacharaca.