martes, noviembre 20, 2018

El retorno a clases: Una difusa salida a la crisis de fondo



“Una educación desde la cuna hasta la tumba, inconforme y reflexiva. Qué nos inspire un nuevo modo de pensar y nos incite a saber quiénes somos en una sociedad que se quiera más a sí misma...”
Gabriel García Márquez, 1994.

La comunidad académica de la Universidad del Tolima tiene incertidumbre sobre el futuro del semestre B de 2018 en pregrado presencial, pues el estamento estudiantil continúa en Asamblea Permanente y el estamento profesoral ha llamado a retomar las clases al igual que la administración de Omar Mejía. Se han prendido las alarmas sobre los riesgos financieros por los que corre la universidad, y se han comprometido las obligaciones laborales del mes de diciembre y el futuro mismo del alma mater a la decisión que tome el estudiantado.

Lo anterior, no es más que una visión egoísta y reducida de la situación actual de la universidad y de la educación superior en Colombia. Como ya se sabe, el origen de esta crisis está en los artículos 86 y 87 consignados en la Ley 30 de 1992, y se ha logrado sobrellevar ese problema por más de 25 años, pero se está llegando a un punto de no retorno, a un punto de cierres definitivos.

En las semanas pasadas se alcanzó un pequeño logro: El acuerdo entre los rectores y el gobierno nacional. Dicho acuerdo, producto de los procesos asamblearios y de las movilizaciones estudiantiles, representan un aumento de recursos valiosos, pero que siguen siendo insuficientes. Lo anterior fue la primera victoria de una lucha que no ha terminado.

La Universidad del Tolima, al igual que el resto de universidades, tiene una realidad propia, pero que no es ajena a las demás tribulaciones del país, por tal motivo las decisiones deben corresponder a las dinámicas nacionales, de lo contrario se estaría en contravía de los esfuerzos realizados hasta ahora.

De esta manera, y sin desconocer los temas locales, las directivas de la universidad y el estamento profesoral tal vez están preocupados por un tema minúsculo comparado con los problemas reales que aquejan a la institución. Lo primero que se debe reconocer es que no hay claridad en las cifras. Se han encontrado continuas inconsistencias en las cuentas presentadas al Consolidador de Hacienda e Información Financiera Pública (CHIP), y aun con esas asimetrías de información se han concluido algunas cosas:

1. Los ingresos totales desde el 2011 al 2018 han presentado las siguientes variaciones:



En el año 2016 los ingresos caen en un 15%, pues pasan de ser $170.594.756.106 en 2015 (1) a $145.634.603.51. La caída de los ingresos se hace aún más evidente cuando vemos que, aunque en lo corrido del 2018 se presenta una variación positiva, no es lo suficiente como para equiparar los recursos captados en el año 2015, dejándose de percibir un 9,1% de ingresos que se tenían en ese año. Con tres años para enfrentar la crisis, los resultados dejan en entredicho las acciones tomadas por la administración del alma mater y la falta de apoyo proveniente de la gobernación del Tolima, tal como se explica a continuación:

1.1 Los ingresos totales disminuyen por diversas razones que se pueden observar en la siguiente tabla:

Fuente: Elaboración propia con datos del CHIP.


1.1.1 Para los años 2010, 2011, 2012 y 2014 no se registran transferencias por parte de la gobernación, sino hasta el 2016 cuando recibe $3.346.518.621, una cifra menor que la percibida en el 2013 la cual fue de $5.621.823.945, lo cual muestra que, aunque la gobernación no realizó transferencias en el 2014, las disminuyó en un 40,47% para el 2016, y para el 2018 estas sólo han aumentado en un 32,4%.

1.1.2 Los ingresos por matrículas e inscripciones y otros servicios presentan variaciones negativas en el año 2013, 2014, 2016 y 2018; además en el 2012 se percibe un aumento pequeño comparado con el del 2011; estas cifras son importantes frente a la situación actual de la universidad del Tolima, ya que esta se a auto financiado por más del 55% en los últimos años, e incluso llegando a un 69,7% en el año 2014.

1.1.3 Los aportes de la Nación disminuyen en un 22% en el año 2018, disminución que tal vez pueda ser explicada por ineficiencia fiscal u otras razones, lo cual el gobierno nacional castiga con la disminución de transferencias.

1.2 Teniendo en cuenta lo anterior se observa la participación de recursos propios y lo recibido por la Nación y Gobernación:



1.2.1 Se puede observar que en los años 2014 y 2015 los recursos propios duplican a las transferencias, es curioso, debido a que para este último año la universidad presentó una de las crisis financieras más grandes registrada, y si prestamos atención a la composición del financiamiento para el año 2018, la historia parece repetirse, donde la participación de los recursos provenientes de los entes gubernamentales disminuyen entre el 2017 y el 2018 en un 10,81%.

1.3 De los 9 periodos analizados es el año 2014 el que mayores ingresos presentó con un total de $174.853.154.174.

1.3.1 La variación de los ingresos totales comparados con el 2014 es la siguiente:



1.3.2 Desde el 2014 la Universidad cuenta con menos ingresos disponibles en términos nominales, pues si se ajustara con IPC para llevarlo a cifras reales, esa disminución es mayor como se observa en la siguiente tabla:


1.4 Por cifras suministradas por la administración, el déficit de la universidad ronda los $12.500.000.000, además, en el año 2017 se congelaron gastos por $21.000.000.000, esta cifra para el presente año subió a $28.000.000.000. Es decir, se ha dejado de ejecutar ese monto por falta de disponibilidad de dinero. Por otro lado, el déficit no es corroborable con los datos del CHIP, los cuales incluso muestran superávits. La universidad apalanca el préstamo al terminar la vigencia fiscal, logrando posponer el déficit año tras año.

1.5 Conforme a lo anterior, la pregunta es, ¿hasta cuándo se puede resistir?, esa es la pregunta necesaria, qué hacer con la universidad bajo ese panorama para no crear angustia por la culminación de un semestre, que si bien es importante, la discusión no se trata de un semestre sino del futuro del alma mater.

1.6 Actualmente, se ha conocido de la posibilidad de obtener un crédito por $12.000.000.000 y se ha señalado a la Asamblea Permanente que por culpa de esta el crédito no será aprobado, lo cual resulta irrisorio, pues la universidad cuenta con el músculo financiero suficiente para ser atractiva ante los bancos, y poder responder a la obligación del crédito con los ingresos por matrículas e inscripciones del IDEAD, que suman poco menos de $8.000.000.000 (2) , sin contar los ingresos generados por posgrados, pues estos, al igual que el IDEAD, han tenido normalidad académica. También, se hace la salvedad que los ingresos por matrículas de pregrado, aunque ingresen a principios del próximo año, facilitarán el pago de la obligación financiera del crédito.

2. Agradecemos a los profesores que han propuesto una asamblea escalonada, pero está en el pasado ha demostrado ser un fracaso, pues después de seis semanas de este proceso asambleario profesoral no se llegó a ningún resultado.

Desde la Mesa de Economía para la Representación Estudiantil (MERE), reiteramos que la solución a los problemas de la universidad pública en Colombia y en especial de la Universidad del Tolima, no se trata de si se retoman o no la clases, más bien, comprende una propuesta de reforma a la Ley 30 y una reforma estructural a nivel interno, que depende de los dos estamentos más importantes de la universidad, estudiantes y profesores buscando una solución conjunta, que beneficia a ambas partes sin tener que retroceder ante los logros alcanzados por los movimientos estudiantiles en nombre de la educación superior. No queda más que hacer un llamado a la comunidad universitaria por mantenerse en pie de lucha y continuar el proceso de Asamblea Permanente, con el compromiso desde la academia, de informarse respecto a la situación financiera de la institución y el panorama nacional.

Cordial saludo,

Mesa de Economía para la Representación Estudiantil


Referencias:

(1)  1 Año en el que se manifiesta la crisis financiera de la universidad.

(2) Según el Modelo de Indicadores de Desempeño de Educación Superior (MIDE) a 2017 habían 9.891 estudiantes matriculados en la modalidad a distancia.