lunes, noviembre 19, 2018

Lógicas de la incomunicación universitaria



| Por: Fernando Zalamea* |

1.    INTRODUCCIÓN.

Presentamos una breve reflexión sobre la actual situación de descuadernamiento de la Universidad Nacional de Colombia (15 Noviembre 2018). Después de tres semanas iniciales de un magnífico Movimiento Estudiantil, que unió a todos los estamentos de la Universidad y a muy diversos entornos de apoyo a la Educación Pública en el país, se ha visto en el último par de semanas un preocupante fraccionamiento de esa unidad. En la época de las comunicaciones, nos abocamos a observar y a sufrir cómo ciertas LÓGICAS malignas fuerzan en cambio una verdadera INCOMUNICACIÓN en nuestra Alma Mater. La madre y el alma se pierden de hecho bajo una panoplia de calificativos peyorativos, emitidos por todos los bandos y contra todos los bandos. El entendimiento se desvanece en una multitud de acciones desordenadas, que reflejan una profunda desorientación en las actuales circunstancias.

Parte esencial de la lógica (y de la matemática) consiste, por el contrario, en ofrecer atisbos de orientación, en medio de coyunturas que no parecen tener sentido. Ante obstrucciones concretas de todo tipo, la matemática intenta elevarse para vislumbrar eventuales tránsitos generales allende lo particular. En el vaivén metodológico y metódico entre lo posible, lo actual y lo necesario, la matemática busca suavizar las singularidades, y encontrar procesos unitarios detrás de la diversidad. Diferenciar e integrar, multiplicar y unir, posibilitar y concretar, son algunos de los vaivenes esenciales de la disciplina. Allí, la plástica, la elasticidad, la tolerancia, se convierten en prácticas fundamentales del saber. La riqueza de una multiplicidad de perspectivas permite captar mejor un problema, y nos asegura que debemos dudar siempre de cualquier imposición dogmática o de cualquier grito altisonante. En efecto, las lógicas de la incomunicación se basan en disyunciones excluyentes que no corresponden ni a la vida, ni a la inteligencia. Si esta puede definirse como la trans-formación de una cierta in-formación, resulta claro que la inteligencia requiere de tránsitos permanentes, aperturas, diálogos, para poder evolucionar, crecer, y transformar nuestros rasgos humanos. La matemática y la poética entran aquí en un diálogo natural, que intentaremos aprovechar brevemente en este documento.

En lo que sigue, adoptaremos la hipótesis de que el alma, o el corazón, de la inteligencia universitaria consiste en un entramado de apertura, libertad, estructura y conocimiento, que, además, en el caso de las universidades públicas, se sumerge en un espectro coherente y  comprometido con la realidad del país, en busca de aliviar inaceptables injusticias sociales. Este Manifiesto Comunitario busca precisar ese corazón a través del estudio de conexiones entre seis polaridades básicas, en las que se inscribe nuestra actual coyuntura, lo que da lugar a un reticulado ("retículo" decimos los matemáticos) de acciones, que los diferentes estamentos de la Universidad deberían adoptar, más pronto que tarde. Las secciones de este texto se despliegan bajo ese orden reticular, indicando en cada caso descripciones de una sintomatología de la incomunicación, y proponiendo sugerencias sincréticas de entendimiento, donde formas de acción y reacción merecen ser superadas por mediaciones elementales, de sentido común.

2.    SÍSTOLE Y DIÁSTOLE

El movimiento de sístole es aquel que contrae el corazón y asegura una salida de sangre hacia los vasos sanguíneos. Manantial de vida, el sístole está ligado a una dinámica generosa, donde una rica savia nutre a un organismo vivo. En sus primeras semanas, el Movimiento Estudiantil vivió ese movimiento sistólico, repleto de alegría, ilusión, esperanza, tenacidad. Las extraordinarias marchas iniciales revolcaron el país, abrieron nuestros "ojos ciegos" (Tarkovski) y encaminaron un excepcional entorno de protesta. Todo fue imaginación, potencia, conciencia, altruismo. El ascenso de aceptación del Movimiento fue espectacular en todos los estratos del país. Con base en ello, los Rectores de varias universidades públicas redactaron un acuerdo con el Gobierno Nacional, donde se conseguían recursos razonables (ni deleznables, ni completos) para avanzar en las tareas de sostén de las universidades públicas.

Desafortunadamente, la forma del acuerdo, dejando de lado la presencia de los representantes estudiantiles que habían promovido el Movimiento, fue demasiado torpe. Si el fondo peleado por el Movimiento estuvo lejos de haber sido alcanzado, la forma lo descuadernó ya completamente. Y, en la vida, en nuestros actos básicos de humanidad, no solo los fondos son esenciales, las formas lo son también. En ese sentido, no hay que olvidar nunca que somos profundamente frágiles en nuestra condición humana: necesitamos de la aceptación, del reconocimiento, del cuidado de los demás. Era claro entonces que, después del acuerdo de los Rectores, debían generarse Mesas subsiguientes de trabajo, que llegaron a instalarse, pero que han avanzado muy poco desde entonces. Por el contrario, las Mesas Internas de Trabajo de Profesores, dentro de la Universidad, acerca de la situación de la desfinanciación pública, han exhibido una firme profesionalización y un rigor académico ejemplares.

El doble quiebre (fondos insuficientes, formas inexistentes) generado en esas circunstancias empezó a resquebrajar la unidad del ambiente universitario. Por otro lado, una vez alcanzado un punto máximo de eficiencia por el Movimiento Estudiantil, el hábito y la repetición empezaron a menguar su fuerza. El éxito del paro estuvo circunscrito en su entorno temporal acotado (primeras semanas). Ya más allá de ese entorno, el paro se ha convertido en un movimiento diastólico inverso, desmovilizador, donde el corazón ya no hace fluir la savia, sino se devora a sí mismo. De manera más trágica aún, la toma del Uriel Gutiérrez, cuyo significado simbólico, si se hubiese restringido a una tarde y una noche, hubiese sido espectacular, se ha convertido con el pasar de los días en un desangramiento económico inaceptable para la Universidad. En la labor política, el pasar de la acción a la reacción constituye un muy delicado y peligroso trance. La toma del Uriel, infortunadamente, se ha convertido en un acto reaccionario sin atenuantes, que va en descrédito del Movimiento Estudiantil y del bienestar de la Universidad en su conjunto.

Sugerencias. Volver a dinamizar el Movimiento, retornarlo a un hacer sistólico, construir el paro mixto, no bloquear, volver a liberar la imaginación, flexibilizar, dialogar (ver para esto el siguiente apartado).


3.    ESCUCHA Y SILENCIO.

Nos preocupa particularmente, en la oscura coyuntura actual, el lugar de nuestra humanidad. Los miles de seres de carne y hueso que se han batido por el Movimiento y que han ofrecido lo mejor de su entusiasmo, desde los Maestros en huelga de hambre, hasta los caminantes del Amazonas, pasando por las Asambleas repletas de jóvenes, han venido mostrando un empeño y una dedicación ejemplares. El altruismo y la apertura han sido allí promotores de todo lo mejor que ha sucedido en estas semanas. Nuestra capacidad de escucha ha sido particularmente afinada gracias a esos procesos que nos instan a sentir la diversidad. No ha habido mayor alegría que los danzones en las marchas o las fiestas de integración de una juventud que necesitaba una honda cordialidad humana. Es algo que el transcurrir usual de las clases impide, pero, por otro lado, así es como debe ser: la principal tarea universitaria será siempre el desarrollo del conocimiento per se, con toda una cohorte de restricciones y sacrificios imprescindibles.

En sus primeras semanas, el Movimiento Estudiantil nos puso a la escucha de muchas necesidades de la comunidad y del país. Las lógicas de entendimiento del mundo se abrieron extraordinariamente, y escapamos de las disyunciones clásicas del tipo p o no p. Más aún, las lógicas inclusivas, que aceptan formas del tipo p y no p, sin deshacer el sistema, como las lógicas paraconsistentes brasileñas, parecieron adquirir derecho de ciudadanía en las dinámicas de la juventud. La sensación era de tenacidad, esfuerzo, lucha, convicción, con un norte de apertura bien definido. Pero así como los organismos se desarrollan, tienden después a anquilosarse. La escucha se ha ido convirtiendo en silencio.

No solo el campus se encuentra ahora literalmente muerto, y no resuenan ya ni la alegría, ni la inteligencia, sino que, peor aún, los estudiantes no escuchan a la Rectora (su líder natural), ni esta escucha a los estudiantes. Cuando hablamos aquí de escucha, nos referimos al aspecto humano, físico, del proceso. El abuso de los medios electrónicos, por parte de todos los estamentos universitarios (directivos, profesores, estudiantes), no tiene parangón. Es tan alto el ruido tecnológico, que ya no escuchamos nada de cerca, humanamente. La toma del Uriel ha silenciado, entre otras cosas, a la Radio de la Universidad Nacional. El símbolo es terrorífico, y la ausencia de la voz de nuestros locutores nos afecta en nuestro físico discurrir diario. No es fácil silenciar a la Universidad, pero la cacofonía de las redes, el cierre de los salones y la torpeza en la falta de construcciones dialógicas lo ha ido logrando con creces.

Sugerencias. Dar la cara en todo momento (admirable coraje de colegas de Literatura que aprobaron la toma del Uriel, opinión que desapruebo enteramente), escuchar frente a frente, acabar con la clausura de los espacios académicos, dejar de satanizar, luchar contra las disyunciones excluyentes, escapar de las lógicas aberrantes de las redes sociales, sentar de inmediato a la Rectora (sola, en su candidez y en su fuerza) con los ocupantes del Uriel, hacer desaparecer la pálida faz de un "Equipo Directivo" inexistente y escuchar en su lugar los nombres de los integrantes de la Rectoría.

4.    UNIDAD Y FRACCIONAMIENTO.

La frase de Camilo Torres, inscrita y muy visible en la Plaza Che, debe resonar en nuestras mentes: "Insistamos en lo que nos une y prescindamos de lo que nos separa". Es posible que las más altas tareas de la inteligencia se acerquen a concretar ese tipo de ideal. Saber reconocer lo común detrás de lo diverso exige de nosotros, tanto la suficiente generosidad para apartarnos de nuestras idiosincrasias, como la suficiente plasticidad para transformarnos a la escucha de las voces de los demás. Si en eso consiste finalmente la supervivencia de la especie humana, en eso consiste también la supervivencia del Movimiento Estudiantil. La unidad es en este momento una condición sine qua non para la lógica del Movimiento Estudiantil, por lo que una plena integración con los profesores y, más aún, con las directivas, está en mora. Las matemáticas y la poesía buscan, y encuentran, unidades universales detrás de las aparentes diferencias de lo singular. El poder de lo simbólico es allí notable, y no deben desperdiciarse gestos cándidos de acercamiento, tan sencillos como potentes, entre la Rectoría y el Estudiantado.

Por otro lado, la dureza de la vida hace que, siguiendo la expresión de Camilo, debamos prescindir de un brazo o de una pierna gangrenada cuando esta haga peligrar la vida entera del cuerpo. Uno de los hondos logros del Movimiento Estudiantil ha sido que las separaciones extremas no hayan llegado a vislumbrarse. Sin embargo, y ojalá este no sea el futuro, el movimiento de diástole y el silencio recién señalados tienden a hacer pensar que algo podría llegar a gangrenarse en el Movimiento. Las discusiones en la lista de profesores han alcanzado directamente el sinsabor del insulto, y no están lejos de gangrenarnos entre colegas. Por el contrario, toda la atención debe estar dirigida a la sana salud del organismo en su conjunto, y a la prevención de un tal estado de cosas. El sumo cuidado de no entrar en un fraccionamiento de fuerzas debe ser tarea imprescindible para los líderes del Movimiento. Esto requiere de mucha atención, inteligencia, plasticidad, apertura. La lógica categórica es aquí de sumo interés: los objetos dejan de ser entendidos en-sí, fraccionados, y son entendidos en-múltiple, unidos en categorías de objetos con propiedades similares. Si la unión hace la fuerza en el Manifiesto Comunista, algo similar se desea con este mini Manifiesto Comunitario, gobernado por el uso de lógicas inclusivas, no clásicas, lo suficientemente elásticas para poder decir algo no del todo incorrecto sobre el Mundo. La topología entra aquí también en juego: la deformación continua "ideal" de los objetos matemáticos debe poder ser aplicada a situaciones de nuestro contexto "real", al menos para luchar contra las imposiciones, las rigideces y los dogmatismos, de cualquier lado que provengan en la acción universitaria.

Sugerencias. Volver a la unidad estudiantado-profesorado-directivas, apuntar a tareas a mediano y largo plazo, romper las coyunturas fraccionarias, escapar de la paralización de la Universidad, retomar la noción de Alma Mater en su triple aspecto sensible-espiritual-maternal, apuntar de nuevo a las tareas misionales de la Universidad sobre sus responsabilidades con el conocimiento y con la construcción de nación.

5.    APERTURA Y CLAUSURA.

Si la tarea de una Universidad, y particularmente de una universidad pública, es esencialmente libertaria y creativa, resulta imprescindible tener aperturas de todo tipo para su correcto funcionamiento. Las aperturas deben proceder desde lo más básico y material (salones nunca cerrados, ni por la administración, ni por brigadas beligerantes, bibliotecas abiertas 24 horas), hasta lo más alto y espiritual (imaginación desbordante de profesores y estudiantes, eliminación de cualquier tipo de dogmatismos, poder de la razón por encima de la autoridad), pasando por la construcción intermedia de un tejido académico flexible, desde programas curriculares en permanente renovación dinámica, hasta entrelazamientos solidarios de todo tipo entre los más jóvenes y los más experimentados. Las aperturas deben permitir de hecho tránsitos fructíferos entre la ingenuidad y el talento de mentes aún no anquilosadas por las duras exigencias de la academia, y la sabiduría y el talante de profesores que sirvan de ejemplo a la juventud. En sus primeras semanas, el Movimiento Estudiantil se ha inscrito, con suma creatividad, en la doble bisagra del talento y el talante abiertos.

No obstante, una vez más –ya sea en la diástole, ya sea en el silencio, ya sea en el fraccionamiento– hay que observar que el Movimiento está tendiendo a perder su extraordinaria fortaleza inicial. La clausura se ha apoderado no solo de los salones, que siempre deberían estar abiertos a la discusión y a la inteligencia, sino que también ha empezado a invadir el espíritu de los jóvenes. Por una combinación de desgastes y de infames infiltraciones, las últimas marchas tienden a la cerrazón y al dolor. El deber ser de la protesta, que puede llevar a la violencia, se ha encabalgado por encima del poder imaginar, que tanto bien le hizo a nuestras comunidades hace algunas semanas. Y en estas situaciones, donde empiezan a fallar la alegría y las sonrisas, entran a jugar fuerzas políticas que superan enteramente a las comunidades académicas. No es obvio intuir de quién empezamos a ser los títeres, y quiénes nos manejan en bambalinas. Esto es algo que se da, por supuesto, cuando las luces bajan, y las lógicas penumbrosas del poder empiezan a actuar, casi sin que nos demos cuenta. Cualquier tipo de clausura va en contra del espíritu académico verdadero y de la acción académica. Tanto las directivas, como los estudiantes, tienen que manejar con sumo cuidado la situación oscura en la que nos encontramos.

Sugerencias. Abrir enteramente cualquier espacio físico de la Universidad, volver a abrir el movimiento hacia el ámbito de lo imaginativo, escapar de la politización penumbrosa, entrelazar abiertamente las manos de estudiantes y profesores (incluidas, sobre todo, las manos de las directivas), luchar contra la cerrazón con la que fuerzas reaccionarias (de izquierda y de derecha) pretenden agobiar a la Educación Pública.

6.    CORAZÓN Y RAZÓN.

El castellano es un idioma peculiar (¿único tal vez?) donde la dualidad kantiana entre lo sensible y lo inteligible se expresa con los términos exactamente duales co-razón y razón. En la teoría matemática de categorías (a no confundir con las categorías "filosóficas", aristotélicas, kantianas o peirceanas, donde se intenta expresar la multivocidad de la experiencia fenomenológica bajo unidades clasificatorias del saber), el prefijo co- permite definir lógicamente, y captar teoremáticamente, muy diversas formas del pensamiento dialéctico. Así, resulta ser una maravilla de nuestra lengua el que "corazón = co-razón" y "razón" constituyan el péndulo fundamental de nuestro entendimiento del Mundo, vía las perspectivas complementarias de lo sensible y de lo conceptual – lo que explica por qué el arte y las matemáticas conforman, según Francastel (1965), los dos modos mayores de pensamiento de la humanidad. Si algo se ha dado en las semanas "gloriosas" del Movimiento Estudiantil ha sido el enorme corazón entregado en las movilizaciones. Y es un hecho en la historia del pensamiento que muchas formas del corazón promueven un ascenso brillante a la razón. No menos debemos esperar y exigir del Movimiento Estudiantil.

En las Puertas del Universo (1988), Alexander Gothendieck, el mayor matemático de los últimos setenta años, tan profundo e inventivo como desconocido por la comunidad en general, estudia matemáticamente las múltiples y sofisticadas mediaciones entre co-razón y razón que pueden inscribirse bajo la dualidad yin/yang. En el tránsito entre los opuestos se despliega el conocimiento. Grothendieck propone una metáfora muy atractiva: para saborear una nuez, podemos ya sea tomar un martillo y un buril y romper la cáscara (y el contenido), ya sea sumergir la nuez en un líquido y esperar a que la cáscara se disuelva (y desgajar entonces el fruto entero). La primera aproximación es yang, masculina, analítica, racional; la segunda es yin, femenina, sintética, co-racional. Mucho de ello debería aplicarse en nuestra coyuntura actual. Por un lado, bastantes voces se han dirigido al género de la Rectora, para que suavice y diluya "maternalmente" la confrontación (aunque hay que decir, por lo demás, que ser "mujer" no es una atribución que deba entrar aquí en juego). Pero, por otro lado, la inmersión del problema en un contexto mayor, en un mar con más perspectivas, sí debería ser una acción obligatoria. Esto implica una riqueza polisémica y semiótica esencial para tomar distancia, así como una complejidad temporal e histórica esencial para planear acciones a mediano y largo plazo, dentro de una razonabilidad extendida en el espacio y en el tiempo.

Sugerencias. Abrirse al corazón y a la co-razón como procesos duales de la razón, buscar las mediaciones entre esos dos polos, imbricar dualmente la acción y la reacción en la confrontación universitaria, romper cualquier tipo de "razón" dogmática, explorar y cuidar todas las "razones" sustentadas por diálogos y aperturas.

7.    ESTRUCTURA Y COYUNTURA.

La noción de tiempo, emergente en la sección anterior, es de importancia absolutamente cardinal para el Movimiento Estudiantil. Los tiempos corren y no pueden perpetuarse. Las Lecciones americanas (1985) de Italo Calvino resaltan varias características del pensamiento contemporáneo (ligereza, rapidez, exactitud, visibilidad, multiplicidad) que se aplican magníficamente a nuestra coyuntura. El Movimiento Estudiantil debe caminar rápido, de manera ligera, siendo muy exacto y visible, y apuntando a una multiplicidad que lo cobije y que lo nutra. Tiene que saber transitar ágilmente de la coyuntura a la estructura. Las vertientes negativas actuales del Movimiento –diástole, silencio, fraccionamiento, clausura, razón dogmática– apuntan en cambio a la parálisis, a la invisibilización, a la incomunicación. Ante todo, de manera prioritaria, exigente, para anteayer, debe solventarse el fraccionamiento de la Rectoría y el Estudiantado. Sin ello, la coyuntura nos devorará. Todas las reivindicaciones razonables del Movimiento tienden a luchar, en cambio, por la estructura, apuntando a consolidar una financiación estable y seria de lo público para las generaciones futuras. El trabajar de manera inconexa o unitaria en las próximas semanas puede significar la muerte o el continuo renacimiento del Movimiento.

En realidad, la sensación de muchos profesores que hemos estado cerca de los estudiantes, con reflexiones al aire libre y con clases en la calle, es que nos encontramos ante un extraordinario Renacimiento (con R mayúscula). En particular, en el Departamento de Matemáticas, una pujante Mesa Estudiantil está planeando una renovación total en nuestro tejido académico local (seminario, periódico, grupos de apoyo, actualización curricular), algo que los profesores no habíamos podido generar en décadas. A nivel global, el potencial en la Universidad es inmenso, pero hay que tener muchísimo cuidado, pues todas las dinámicas positivas de la acción universitaria pueden ser destruidas por altercados internos que deberían ser fácil y rápidamente resueltos. Solo "somos los que somos", cuando nos realizamos en el tiempo, cuando vamos más allá de nuestras limitantes particulares, y cuando sumergimos nuestros "yos" locales en entornos globales superiores que nos trascienden. En la Constelación Americana (1950), Pedro Henríquez Ureña, el gran Maestro de América, resumía la gran fortaleza del continente en la "elasticidad envidiable" de lo americano, en la "trascendencia de lo estático a lo dinámico", en la "unidad sintética" de nuestros pueblos. No podemos dejar de seguir sus altas recomendaciones.

Sugerencias. Preparar los saltos de la coyuntura a la estructura, accionar con exactitud, dialogar rápidamente, visibilizar y multiplicar allende las marchas, disolver situaciones enquistadas como la toma del Uriel, en suma, suavizar las LÓGICAS DE LA INCOMUNICACIÓN UNIVERSITARIA.

8.    RETÍCULO DE LÓGICAS

En las páginas precedentes, hemos presentado seis pares de polaridades (sístole/diástole, escucha/silencio, unidad/fraccionamiento, apertura/clausura, corazón/razón, estructura/ coyuntura), con sus aspectos "positivos" o dinámicos (sístole, escucha, unidad, apertura, corazón, estructura), contrapuestos con aspectos "negativos" o estáticos (diástole, silencio, fraccionamiento, clausura, razón, coyuntura). Ver cubo reticular abajo. El ejercicio ha intentado mostrar la importancia de las mediaciones entre polaridades, particularmente acuciantes en nuestra situación universitaria actual. Por supuesto, ninguno de los conceptos e imágenes es taxativo, cosa que iría en contra de la metodología "topo/lógica" de este documento. En particular, solo una "razón" rígida y reductiva puede situarse en un ámbito negativo; por el contrario, una razón amplia –la razonabilidad (1910) del pedagogo uruguayo Carlos Vaz Ferreira, quien pega en un mismo término "razón" y "sensibilidad"– está a la orden del día, englobando la investigación común de lo inteligible y lo sensible como una de las tareas primordiales de la inteligencia universitaria. Sería de augurar que el Movimiento Estudiantil y la Rectoría registren la importancia de algunas formas de razonabilidad flexible, que ofrezcan esperanzas de futuro.



Fernando Zalamea – Departamento de Matemáticas – Universidad Nacional de Colombia, Sede Bogotá 15  Noviembre 2018(*)

(*) Este texto, Lógicas de la Incomunicación Universitaria, puede verse como contrapunto de mi ejercicio previo, Geometría de la Confrontación Universitaria (Abril 2008), donde se manejaban conceptos geométricos para realizar una crítica de la falta de acciones deliberativas coherentes en la Universidad, tanto desde las instancias directivas ("manantiales"), como desde los estamentos asamblearios ("sumideros"). Con este nuevo ejercicio, donde se invierten algunas perspectivas, solo pretendo que la lógica complemente ahora a la geometría (siguiendo ideas de Grothendieck y de Lawvere, dos de los matemáticos mayores del periodo 1950- hoy), para ayudar a liberar nuestra imaginación, deconstruir nuestros prejuicios y suavizar nuestras perspectivas gnoseológicas.