martes, diciembre 18, 2018

Historia de lavado de dólares que nadie recuerda


Por: Miguel Suarez / Radio Café Stereo |

Esta semana se cumplieron los temores del Fiscal Néstor Humberto Martínez, expresados en el debate de control contra su encubridora actuación en el caso Obrebrecht-Corficolombiana, de que la muy temida por ellos justicia imperial los llamara a cuentas.

El Grupo Aval confirmó, a través de un comunicado dirigido a la Superintendencia Financiera de Colombia, que recibió un llamado del Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ, en su sigla en inglés) en relación con una investigación que se adelanta en su contra por las actuaciones de estos en el proyecto de infraestructura Ruta del Sol II con Odebretch.

En el debate el para-fiscal, Néstor Humberto Martínez, conocedor de lo que se les venía pierna arriba, se inventó una supuesta conspiración contra él, donde se habrían invertido miles de millones de dólares, que no aclaró quienes los habrían invertido, con los cuales habría contratado a reconocidos ex-funcionarios imperiales.

La investigación contra el grupo Aval y por ende contra Martínez, al parecer fue iniciada debido a las declaraciones y a documentos entregados por el asesinado Jorge Enrique Pizano, a quien pretendían acallar asesinándolo.

Este asesinato al parecer, les produjo efectos contrarios al esperado y ha abierto el debate en cuanto al accionar delincuencial de un pulpo que más bien parece una banda criminal, cuyo “prestigio” es bien protegido en Colombia debido a la gran cantidad de testaferros a su servicio que han logrado ocultar muchos de sus delitos y ojala de este no se escapen.

Es muy conocido de la boca de los testaferros, del señor Sarmiento Angulo y de su abogado Néstor Humberto Martínez, su vociferada y denodada lucha contra el narcotráfico, lo cual es pura paja, ya que de ellos se lucran; y si es algo normal, que nunca, o casi nunca hablen del lavado de dineros que obviamente se realizan por medio de los bancos de los cuales Sarmiento tiene varios.

Por allá por 1970, cuando se iniciaba la llamada bonanza marimbera o marihuanera, Luis Carlos Sarmiento Angulo tuvo la brillante idea de comprar el Banco de Occidente, banco que estaba maltrecho y en manos de decenas de accionistas dispersos y de diferente tamaño. El banco según nos dijeron, debido a la brillante conducción de Sarmiento pasó como si nada la crisis financiera de los 80s, crisis que entre otros, sepulto como rico al banquero Jaime Michelsen, siendo este reemplazado por Sarmiento quien hoy ostenta el título del hombre más rico de Colombia, superando con creces al más rico de ese entonces, ya fallecido, Julio Mario Santo Domingo.

En abril del año 1989, se conoció un detalle que mostraría “las habilidades” financieras de Luis Carlos Sarmiento Angulo de las que poco hablan sus testaferros.

En la mañana de ese miércoles 29 abril, se realizó una rueda de prensa en el imperio, donde participaron, el procurador general de los Estados Unidos, Richard Thornburgh, el jefe de la agencia antidrogas norteamericana, DEA, John Lawn,  la cabeza del FI, la administración de impuestos (IRS) y la aduana.

La rueda de prensa tenía por objeto hacer público el fin de una operación contra el lavado de dólares, calificada por ellos como “el golpe mayor dado por nuestro gobierno al lavado de dólares del narcotráfico provenientes del narcotráfico”, se trataba de la Operación “Polar Cap”, mediante la cual habrían descubierto el lavado de más de 1.200 millones de dólares en solo un año (entre 1987 y 1988).

El lavado de dólares se habría realizado entre las ciudades de Medellín, Cali y Ciudad de Panamá. Medellín por ser la sede del Cartel de Medellín, Cali por ser la sede principal del Banco de Occidente y Panamá sede del Banco de Occidente Panamá donde se realizaban las transacciones internacionales.

Lo que contaron los sabuesos gringos y que era bien conocido por los colombianos, fue que por medio del banco del “habilidoso” Sarmiento Angulo se lavaba dinero para los narcotraficantes Pablo Escobar y Jorge Luis Ochoa, este, según dicen, familiar de la esposa de Álvaro Uribe Vélez, Lina Moreno.

Como es normal y costumbre en Colombia, la noticia causo inicialmente alguna bulla, pero muy rápidamente, debió haber sido por los implicados, Pablo Escobar, Jorge Luis Ochoa y Luis Carlos Sarmiento, paso al olvido, sepultada por alguna afortunada bomba del Cartel de Medellín.

El gerente general de la sucursal de Panamá del Banco de Occidente, señor William Guarín Pulecio, empleado de Sarmiento, se hizo responsable del delito, pagando por ello varios miles de millones de dólares que nadie se preguntó de dónde salieron, quedando el caso en el olvido, hasta ahora donde podría salir de nuevo, a flote.

Como en el caso de Odebrecht, esto parece ser la técnica, la idea que mediáticamente crearon, fue la de que los empleados panameños habían actuado sin conocimiento del Banco, al que poquitico le falto para decir “Nosotros solo nos enteramos ahora”.

Como cualquiera puede suponer, cualquier banquero acucioso, como dicen de Sarmiento, muy rápidamente hubiera notado ese chorro de millones que circularon por su banco, pero, bueno, de eso no se dijo nada.

Los testaferros de Sarmiento, hablan e incitan a fumigar a los campesinos pobres, entre otras para que abandonen las tierras para ser ocupadas por este, pero nunca hablan del lavado de dineros y de otros delitos similares que parecen ser la fórmula de éxito, de tan “exitoso” empresario.

En el año 2012 la presidenta de la asociación bancaria, Asobancaria, informó que el lavado de dinero en Colombia se estima en 20 billones de pesos, unos 11.100 millones de dólares, lo que supondría más del 3 % del producto interno bruto (PIB).

Cifra que a mi manera de ver, ya que dicen que la Colombia de la mafia es la principal exportadora de cocaína del mundo y que por venir de quien viene, la representante de los banqueros, esta minimizada; dinero que no se lava, como inocentemente alguien puede creer, en una lavadora de ropa o en una tienda de barrio, se lava en los bancos colombianos de los cuales el grupo Aval, es talvez, el mayor poseedor.

Pizano había denunciado, y aquí parece que de esto se agarró el imperio, el envío a Estados Unidos de 2, 7 millones de dólares, giro hecho por el grupo AVAL, desde Colombia, muy probablemente para pagar sobornos. El giro habría sido hecho desde el banco de Bogotá de Sarmiento, a un banco de Nueva York, utilizando como intermediario a un banco de Panamá.

Como ven, es el mismo modus operandi de que el banco de Occidente, lo cual muestra que es todos habituados, en este grupo, o banda, que en la práctica tiene tomada a Colombia.

La llamada a rendir cuentas al Grupo Aval ante el imperio, debe tener muy asustado a Néstor Humberto Martínez, sabedor como debe ser, que el imperio habitualmente castiga más duro a los testaferros, que a los capos, y en este caso él es un testaferro.

Si la banda de Sarmiento es condenada por el Imperio, así sea con una suma irrisoria, las consecuencias para esa banda, que se ha apoderado del país, pueden ser muy fuertes, y por lo tanto para Colombia, ya que ellos controlan gran parte del presupuesto nacional 

Bienvenida la llamada a cuentas del imperio de esa banda delincuencial, con la esperanza de que allá se haga algo de justicia, aunque soy consciente que la Justicia imperial funciona dependiendo de los intereses políticos o económicos de algún grupo imperial, y si de algo les sirve acabar con esa banda, lo harán, y si no, aceptaran el argumento de que todo fue a las espaldas de ellos. Desafortunadamente para ellos, y afortunadamente para el pueblo colombiano, ahora no podrán utilizar a las FARC EP para distraer sobre sus actividades delincuenciales.

Y tal vez por eso, sus testaferros buscan como sea, aguzar la guerra y hacer con los exguerrilleros, o con Venezuela, para tapar todo el estiércol en el que se mueve el jefe de ellos, el capo, Luis Carlos Sarmiento Angulo.

Ojala que los llamen a cuentas, y se derrumben llevándose consigo, a tanto bandidito, a su servicio.