jueves, diciembre 06, 2018

Macron recula y pide una tregua


¿Cómo responderán los "chalecos amarillos" a la tregua solicitada por Macron?

A la cuarta, fue la vencida, escribe nuestro colaborador Aday Quesada. El presidente francés y su primer ministro, agitando ambos la bandera blanca de una rendición parcial, anunciaron un aplazamiento/tregua de seis meses para la entrada en vigor de lo que ellos eufemísticamente llamaron "la ecotasa", cuando en realidad se trataba de un brutal incremento del precio de los combustibles,

Por: Aday Quesada / Canarias |

Cuatro intensos fines de semanas de tumultos insurreccionales acabaron, por fin, haciendo recular a Emmanuel Macron en sus propósitos de hacer pagar a los más pobres la factura de sus políticas ultraliberales.

A la cuarta, fue la vencida. El presidente y su primer ministro, Edouard Philippe, agitando ambos la bandera blanca de una rendición parcial, anunciaron un aplazamiento/tregua de seis meses para la entrada en vigor de lo que ellos eufemísticamente llamaron "la ecotasa", cuando en realidad lo que escondía el ecológico reclamo no era otra cosa que un brutal incremento mondo y lirondo del precio de los combustibles, que afectaba justamente a los sectores sociales más lesionados por la crisis económica.

Según adelantó el propio Macron a los medios de comunicación, su gobierno estudiará otras medidas que se puedan implementar para limitar el impacto de unos carburantes más caros.

Su primer ministro, Édouard Philippe, presentándose como un inocente "pacificador" que no ha tenido la intención de romper un plato, proclamó en el curso de la mañana de este martes que "ningún impuesto merece poner en peligro la unidad de la nación". Y agregó, como si acabara de caerse de un guindo, que se había detectado en Francia "una ira que viene de lejos".

UNA INSURRECCIÓN EN TODA REGLA

La rebelión francesa, que ya es universalmente conocida como "la insurrección de los chalecos amarillos", se inició a mediados del pasado mes de noviembre. En su transcurso ha contado con el apoyo de la mayoría de la población, que ha aprobado no sólo sus reivindicaciones, sino también   los métodos utilizados para conseguirlas.

La "insurrección social" no se ha limitado a los fines de semana. A las últimas acciones se han sumado, además, importantes sectores de trabajadores y estudiantes. La pasada semana, por ejemplo, decenas de liceos fueron tomados por los estudiantes de secundaria, que a la par que reclamaban  la no subida de los combustibles,  agregaron a la tabla reivindicativa del movimiento otras demandas sociales. Finalmente, el conjunto del movimiento terminó convirtiendo en bandera propia la renuncia de Macron.

Por cierto, en el transcurso de los sucesos los sindicatos policiales asumieron, como les correspondía, el papel que el Estado les ha otorgado. Y consecuentemente con ello pidieron al gobierno que incrementara la represión, solicitando el apoyo del Ejército francés en sus "tareas" de control y represión social.

¿QUÉ RESPONDERÁN LOS "CHALECOS AMARILLOS" A LA PETICIÓN DE TREGUA DEL GOBIERNO?

En el momento en el que escribimos esta nota, todavía no se ha producido una respuesta por parte del movimiento en relación con la petición de tregua del gobierno. La verdad es que lo que parecía sólo un problema de subida de combustibles, ha terminado convirtiéndose en una reivindicación social y económica generalizada, que abarca a trabajadores y capas medias empobrecidas.

A todos estos acontecimientos hay que agregar como dato sobre el que reflexionar, la afinada intuición que sobre sus intereses de clase que están teniendo los sectores que han protagonizado la rebelión. Sin contar con la asesoría ideológica y táctica de las organizaciones y sindicatos de izquierda, los trabajadores y otras capas sociales han empezado a interpretar  por su cuenta cuál es  el  origen real de los agravios económicos que sufren millones de pobres en Francia, y a qué clases son a las que están beneficiando los favores gubernamentales.

En cualquier caso, sea cual sea la respuesta que el "movimiento de los chalecos amarillos" de a la propuesta gubernamental, los retos que les plantea el futuro para poder garantizar su continuidad son, ciertamente, complejos y difíciles.