martes, enero 15, 2019

El Chucu-Chucu, una revolución popular


Medellín entró a la mitad del siglo XX para gozar con la novedosa industria cultural colmada en sonidos y melodías; se trató así, según Juan Parra en el libro ‘Arqueología del Chucu-Chucu’ de La Revolución Sonora Tropical Urbana, desde hace sesenta años a este género bienvenido en millones de hogares colombianos durante las fiestas de fin de año.


| Por: Editor Cauca / Colombia Informa |

Las artistas del caribe colombiano son una pieza fundamental en la historia del Chucu-Chucu. Mientras vivieron en Medellín dieron un vuelco sonoro a la música tradicional, un sabor característico del intercambio social y cultural entre paisas y costeñas.

Lucho Bermúdez es una de las figuras más representativas, pues su popular ‘beat’ empezó a sonar desde 1948 en hoteles como el Nutibara, el Club Campestre y el Club Unión.


Sin embargo, estos lugares encerraban el origen del Chucu-Chucu para el goce de pocas personas adineradas. Fue gracias a la democratización de la radio, a través de la Radio Televisión Nacional de Colombia -Rtvc-, que la música pudo llegar también a la clase obrera. Desde 1957 la gente comenzó a divertirse en las cantinas y bares con este género.

Los ‘Teen Agers’ fue considerada la primera orquesta de Chucu-Chucu en el mundo; combinó boleros, música tropical y algunos temas de Twist y Rock N`Roll. Además, rompió con el estereotipo de la industria cultural en un momento en el que la música negra colombiana sonaba con estilo blanco.


La juventud dejó a un lado la elegancia del bambuco y el pasillo que mostró Bermúdez en sus presentaciones privadas, y creó un ritmo con “pulsaciones definidas por rítmicas estables y fuertes, ajustadas a la batería, menos cadenciosas y más estáticas, a partir de instrumentación reducida y, para el momento, inédita en el folclor tropical […] Fue la primera gran aventura urbana de redefinición del folclor en el país”. Incluso, parece como si Juan Parra estuviera describiendo el reguetón, hoy más fuerte, estático, reducido e inédito para la generación de los ‘Teen Agers’.


El Chucu-Chucu o ‘Raspa’ fueron nombres despectivos que la crítica especializada, constituida por socios de Hoteles y Clubes de Medellín y Cali, le dieron a este género musical filtrado en los exclusivos lugares de la capital de Antioquia y del Valle del Cauca.

Sin embargo, la misma juventud reclamaba las orquestas de Chucu-Chucu para celebrar matrimonios y fiestas de quince años. Letras y sentimientos de origen campesino, urbano y popular, así como el Güiro que es el instrumento raspador que lo caracteriza, mantenían el ritmo de la fiesta, de dos en dos, con un raspado constante y sin errores.


Si bien Pastor López y los Billos Caracas Boys nacieron en Venezuela, fue en Colombia donde este ritmo se expandió hacia el mundo.

Es una música que une; las canciones que suenan alrededor del país en esta navidad recuerdan dedicaciones entre pueblos hermanos, como la de Pastor López a Cúcuta: ‘Lloró mi corazón’.